El Cambio Climático, fenómeno que NOTICIAS POSITIVAS ha seguido desde que se creó como medio de comunicación independiente, sigue aún sorprendiendo a muchos, entre otros a muchos países y sus respectivos gobiernos, a pesar de los cada vez más numerosos acuerdos que se vienen firmando. Sin embargo, está aquí, ha llegado para quedarse, y sus múltiples efectos deben ser estudiados y mitigados, y solo podrán ser superados en el trabajo conjunto global, con compromiso y colaboración de todos, en una carrera contra el tiempo.

Desde el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Argentina -creado por el gobierno de Mauricio Macri-, su titular, Sergio Bergman, junto con su equipo de trabajo, ha elaborado el informe sobre el Estado del Ambiente, de cuyos puntos principales se habló en la siguiente conversación que el ministro sostuvo con N+, a partir del que se trabajará en conjunto con el resto del Gabinete nacional para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en la Argentina y con el resto de los países firmantes del Acuerdo de París.

N+: -Hay ya un informe sobre el Estado del Ambiente,  y datos concretos que permiten tener una plataforma hacia el futuro. ¿Cuáles serían hoy los temas más importantes, a partir de este futuro que va a ser cercano, mediano y lejano?
Ministro Sergio Bergman:
-Es importante que haya un estudio del Estado del Ambiente, porque empezamos a cumplir la ley. Esto de cumplir con la ley es un cambio cultural. La ley nos ordena, y al mismo tiempo nos permite tener una visión alternativa. La ley no es para restringir, sino para liberar. Pero no para liberar y que cada uno haga lo que quiera, sino que uno hace lo que debe, y se liberan muchas oportunidades que son todas positivas.

Esto de cumplir con la ley es un cambio cultural. La ley nos ordena, y al mismo tiempo nos permite tener una visión alternativa. La ley no es para restringir, sino para liberar. Pero no para liberar y que cada uno haga lo que quiera, sino que uno hace lo que debe, y se liberan muchas oportunidades que son todas positivas.

Además, como dice la Constitución, cuidar el medio ambiente es para el desarrollo. Y hay dos palabras que antes eran antagónicas y hoy son sinérgicas y están en el nombre del Ministerio: antes se hablaba de desarrollo por un lado, y sustentabilidad por el otro. Hoy, integramos ambas cosas en lo que es el Desarrollo Sustentable. Para lograrlo, necesitamos buenas prácticas, y al mismo tiempo no podemos aplicar el efecto de las buenas prácticas si no medimos, si no tenemos una línea de base. Lo que uno no mide, no lo evalúa, y si uno no evalúa lo que tiene son solo aspiraciones y no logros y realizaciones.

-Además ustedes tienen un presupuesto determinado que pueden ajustar a lo que miden.
-Lo importante acá es plantear que, si bien es una noticia positiva que haya un Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable, mucho más positivo es que el presidente Macri, que lo instala como ministerio, lo ponga como una parte de un equipo. Este ministerio no puede hacer nada si no es a través de las otras carteras, y creo que la gran potencia que tiene el ministerio es su transversalidad, su interjurisdiccionalidad y su trabajo interdisciplinario con el resto del Gabinete nacional.

En mi caso particular, que vengo de la alquimia por ser egresado de Farmacia y Bioquímica, yo siempre tuve que encontrar las justas proporciones, y siempre pienso en lo que debo hacer para ser combinable y para oxigenar la gestión. La idea es trabajar con otros ministerios, porque no es que somos el policía verde, y tampoco queremos que el otro ministerio haga RSE; lo nuestro es una política de Estado de un gobierno, que está más allá de un partido político y que no se resuelve en una elección.

Planteamos una visión estratégica, de lo que es coyuntural y hay que atender, ahí está toda la parte del Ministerio que hace fiscalización y control, porque hay que controlar -y volvemos al principio de la ley-: si hay un Estado que mide, podés fiscalizar y controlar. Así, el que contamina paga. Acá estamos acostumbrados, fuera de la ley, a la impunidad, a que cada uno puede hacer lo que quiere. En todos los ámbitos, también en degradar el ambiente.

-Frente a este ordenamiento, que era necesario, ¿cuáles serían a su juicio los primeros dos o tres puntos importantes para trabajar?
-El mismo informe plantea tres indicadores muy claros.

El primero dice que tenemos el 30 por ciento de nuestro territorio desertificado, degradado, lo cual es muchísimo. Nos plantea que estamos degradando la imagen que tenemos nosotros mismos de la bendita y buena tierra. Entran en juego planes de monitoreo de desertificación y erosión de los suelos, en un proyecto, que ahora es regional, porque trabajamos en conjunto con organismos multilaterales, de ver cómo volvemos a dar riqueza a la tierra que hemos explotado, reforestar. Aquí es donde debemos aplicar toda la tecnología que la ciencia nos aporta para devolverle el valor a la tierra. Para resolver estas cuestiones, debemos trabajar con el Ministerio de Agroindustria.

Tenemos otro indicador que dice que solamente el 12 p or cientode los efluentes es tratado. Es nada, es inadmisible. Pero para resolverlo debemos revertir más de 100 años de falta de inversión. Esto no se resuelve con buena intención, se necesita inversión, planes y obras. Para resolver este conflicto, debemos trabajar con el Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda para definir planes.

También tenemos dentro de esto algunas noticias, que no son alentadoras, pero marcan una buena dirección: hemos mejorado el control de la deforestación en el último año. Es decir, en el balance de la última década, muy mal, pero tenemos una Ley de Bosques, monitoreamos y controlamos a los infractores, y los penalizamos. Por lo menos estamos saliendo de la tendencia de arrasar nuestros bosques, que enriquecen la tierra para controlar nutrientes y evitar inundaciones.

Tenemos que incluir también la biodiversidad. Recientemente lanzamos el programa Extinción Cero. Nosotros sabemos que en la Argentina, como parte también de un fenómeno global, hay más de 100 especies en peligro de extinción. Tenemos siete especies que ya son parte de nuestro plan de manejo, porque denunciar que están en extinción no revierte el problema [1].

Creemos que una noticia positiva, que alienta la esperanza, es decir la verdad. Decir la verdad y decir lo posible, decir: hay más de 100 especies en peligro e extinción, pero hay siete de ellas a las que estamos ayudando, y hemos hecho un plan. Ya no somos espectadores pasivos de la extinción de esta especie, sino que trabajamos con responsabilidad, con idoneidad, con ciencia. Además, apuntamos mucho a los niños, a los jóvenes, a la educación. Porque si hoy preguntás a un argentino promedio cuáles son las siete primeras especies en mayor peligro de extinción, no lo puede decir. Y eso no es culpa de la gente en términos de la ignorancia, porque si le pedimos que nos diga siete jugadores de la Selección Nacional probablemente pueda decirlo. Nosotros también, en vez de reclamar y quejarnos, debemos educar. Hagamos que nuestros hijos, que ya son portavoces de otras cuestiones como no tirar basura, no contaminar, sean defensores de estas especies. Por ejemplo, nosotros ahora tenemos un recurso didáctico: el billete. Cuando los chicos vean un billete de 500 pesos y vean al yaguareté, hay que explicarles que ese felino está en peligro, hay que decirles que nuestro territorio era un “principado” de yaguaretés, y ahora perdimos el 95 por ciento de la población.

A medida que hay control, hay Estado presente. Pero un Estado presente que no hace todo el trabajo, sino que articula el trabajo que todos debemos hacer. Hoy, las cadenas tróficas que nos enseñaron en la escuela como parte del ecosistema son nuestra materia de todos los días: restaurar el equilibrio de los ecosistemas, pero también tener una visión humanista, universal e inclusiva. Lo importante acá es que la mayor sustentabilidad que tenemos que asegurar es la humana, y la dignidad de las personas.

Suscribimos el Acuerdo de París y participamos en los foros internacionales, porque las discusiones son globales, pero las responsabilidades son locales.

Como ministerio, también trabajamos con Desarrollo Social: estamos regulados en nuestro tablero de control con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que la ONU planteó como indicadores. Justamente porque la Argentina vuelve al mundo en materia ambiental, suscribimos el Acuerdo de París y participamos en los foros internacionales, porque las discusiones son globales, pero las responsabilidades son locales. Ese trabajo que se va haciendo tiene que tener vectores de medición y de auditoría de todo un gobierno. Son 17 los ODS, y nosotros tenemos competencia directa e indirecta en siete, pero estamos preocupados por todos los demás, porque son otros compañeros del Gabinete nacional, otros ministros, los que los tienen como indicadores.

-¿Qué acuerdos han pactado con otros ministerios?
-Firmamos un acuerdo con el Ministerio de Educación y Deportes, el Consejo Federal de Medio Ambiente (Cofema) y el Consejo Federal de Educación, para que cada una de las provincias estudien, desarrollen e implementen los programas de educación. Pero no solo en lo curricular, sino en la educación no formal. Esto significó que se juntaron, provincia por provincia, los referentes de medio ambiente y de educación para trabajar juntos su plan provincial. Esto que es tan básico, tan del sentido común, es parte de una política de Estado en donde no queremos hacer todo, pero queremos articular con todos para todo lo que tenemos que hacer.

_______________________

[1] Nota de la R: Esas siete especies son el cauquén colorado, el cardenal amarillo, el macá tobiano, el yaguareté, el venado de las pampas, la ranita del Pehuenche y la mojarra desnuda.

Fuente: Noticias Positivas