Casi todos los alimentos pueden ser aprovechados al 100% pero no estamos acostumbrados a ello. Por ejemplo, las hojas verdes de las zanahorias se pueden utilizar para hacer pesto. En cambio, la mayoría de gente los desecha, y estos desperdicios forman parte del 30% de la comida producida en el mundo, y representa el 25% del agua utilizada para su cultivo.

En Dinamarca han invertido mucho esfuerzo durante los últimos 5 años y han conseguido reducir un 25% el desperdicio, gracias al movimiento de activistas y a la plataforma Stop Spild As Mad (parar el desperdicio de alimentos en danés). Y gracias a ellos grandes compañías se han unido, chefs famosos y supermercados.

Con acciones como cambiar los hábitos de los consumidores de comprar a peso a comprar por unidad, así los consumidores solo se llevan lo que necesitan. O poner estanterías con productos a punto de caducar con un suculento descuento.

En 2008, una famosa cadena de supermercados suprimió los descuentos por volumen, como el 3×2, y se centraron en vender la unidad a precios más bajos. Estos supermercados son Rema 1000, y de desperdiciar entre 80 y 100 plátanos diarios, con esta nueva forma de vender redujeron el 90% este desperdicio.

Reduciendo el volumen de las compras de los clientes, se consigue que no compren más de lo necesario, y así no acumulen alimentos en la nevera que nunca serán utilizados.

También aplicaciones como “Too good to go” sirven para que los restaurantes oferten las sobras del día a un precio de 4 euros. El nombre tiene doble sentido, ya que significa “demasiado bueno para ir” pero también “demasiado bueno como para tirarme”. Esta aplicación ha creado sensación entre los jóvenes, ya no solo por el precio, sino por el compromiso social de estos restaurantes. Es un win2win para empresarios, clientes y el medio ambiente.

Los daneses lo tienen claro, quieren eliminar su huella contaminante, y no solo con las energías renovables sino también con el desperdicio de alimentos. Y saben que el trabajo empieza desde el hogar, así que con iniciativas como Wefood, un comercio que vende fruta y verdura con el envase dañado o de aspecto no tan apetecible, pero comestible, pretenden concienciar a la población que no porque sea más bonito sabe mejor, y que los productos con fechas de caducidad pasadas no tienen porque estar malos.

El gran aliado para que esto pueda ser posible es el Gobierno Danés, que da soporte a todas estas iniciativas, y además no legisla en contra, estando permitido vender alimentos pasados de la fecha de caducidad, ya que la mayoría de alimentos siguen siendo comestibles.

Este debe ser un objetivo común, entre individuos, empresas, asociaciones, y gobiernos para luchar todos en contra del desperdicio de alimentos, porque afecta mucho más de lo que pensamos al medio ambiente.

Fuente:  Noticias de la Ciencia y la Tecnologia