Todos los sectores industriales tienen desafíos en materia de Responsabilidad Social y Sostenibilidad. Siempre hay algo que falta; algo más que se puede hacer o que aún no se ha hecho por falta de prioridades.

Pero vivimos un tiempo en el que las decisiones empresariales están básicamente marcadas por cómo se mueven los Contextos. Y cuando hablo de Contextos me refiero al Contexto de Sostenibilidad, aquel marco que nos permite aventurar en qué lugar apuntalar nuestros pilares para empezar a construir la casa.

Y el contexto también cambia. Es como el Sol: sale por el Este y va girando durante todo el día hasta posicionarse en el Oeste y ocultarse. Por suerte, en estos tiempos de cambio acelerado, el Contexto gira un poco más lento que el Sol y ello nos permite poder planificar estrategias al menos cada 3 años.

El Contexto de Sostenibilidad funciona así como una pequeña galaxia donde nuestros planetas girando son los Grupos de Interés, que son más o menos “pesados” (astronómicamente hablando) según su incidencia en la operación de la empresa y también por lo que cada uno representa en alcance, volumen, etc.

Es por ello, que quien aprende a “leer” el Contexto de Sostenibilidad, está aprendiendo -en definitiva- a analizar las oportunidades, y lo que nos marca el contexto actual es que hay una serie de sectores industriales que vienen avanzando en sus prácticas de RSE de manera integral, sin prisa pero sin pausa.

En este escenario puedo colocar a los sectores de la Alimentación y el Textil, como dos de esos sectores que de cierta manera se han visto obligados en su momento por el Contexto a adoptar medidas sostenibles en sus operaciones y con sus grupos de interés, y han generado cambios positivos dentro de su sector industrial, no sólo a través de los grandes players sino también con el surgimiento o consolidación de emprendimientos sectoriales que supieron leer la demanda de dicho contexto.

El boom de los mercados de alimentación orgánica, del huerto a la mesa, los alimentos sin aditivos agregados, son todas decisiones que hacen a la sostenibilidad del sector de la alimentación y que si bien empezaron en pequeños mercados se han ido extendiendo a toda la cadena al punto de llegar a las góndolas de las grandes superficies. Y ni hablar de la adopción de prácticas inherentes a la economía circular, que también comparte con el sector vinculado a la moda.

Lo mismo ocurrió en el sector textil con el slow-fashion: los consumidores empezaron a alejarse de las grandes tiendas en busca de prendas de vestir más duraderas, que además cumplieran con criterios de responsabilidad social y tuvieran cierta seguridad de no haber sido fabricadas en condiciones denigrantes para el ser humano. Hasta que un día el slow fashion empezó a ganar las pasarelas y de ahí el camino a las grandes superficies fue indefectible (aunque aún no masivo).

En resumen, aprender a leer el Contexto de Sostenibilidad nos da la oportunidad de poder orientarnos mejor a nuestro público objetivo (consumidores) al mismo tiempo que generar valor en nuestra cadena de valor a través de la generación de nuevas oportunidades y la incorporación de prácticas más responsables y sostenibles para nuestra operación.

Fuente:Fernando Legrand
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