Cuando estamos bajo estrés, el cuerpo nos prepara para la lucha, la huida o directamente se bloquea. Esta respuesta inmediata nos facilita la supervivencia ante cualquier amenaza, volviéndonos capaces de reaccionar a las adversidades.

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Rocío Lapuente es doctora en Ciencias Químicas, especialista en Bioneuroemoción y  Psiconeuroodontología, y también es quien nos explicará lo que le ocurre realmente a nuestro cuerpo cuando nos estresamos, porque nuestro cuerpo, y la mente, son pura química.

“Como en la química, es importante mantener el equilibrio en cualquier proceso. Las personas han de ser capaces de manejar ese equilibrio químico; tienen que tomar las riendas de sus vidas, sea cual sea el problema que haya”, manifiesta Lapuente.

“El estrés puede provocar cuadros de diferente índole, puede llegar a tener manifestaciones en nuestro cuerpo cuando el estrés sobrepasa el límite de lo tolerable. Para cada persona ese límite es diferente y tiene que ver con la forma en la que percibe las situaciones que está viviendo. A su vez, esta percepción de la realidad, depende de los catálogos que ya han sido instalados en su inconsciente incluso antes de nacer debido a las circunstancias vividas en su familia. Cuando percibimos las situaciones de forma estresante, en nuestro interior, se producen complejos procesos químicos y las glándulas suprarrenales liberan adrenalina, noradrenalina y cortisol. Aunque todas son hormonas del estrés, cada una realiza diferentes funciones bioquímicas”, afirma.

El estrés aparece cuando una situación no nos incomoda, nos desagrada y entonces nuestro organismo puede segregar adrenalina, noradrenalina o cortisol en respuesta a esta alarma percibida. Estas hormonas aumentan el suministro de oxígeno, el ritmo cardíaco y la respiración. Además, también aumentan los nutrientes que llegan a los músculos. O pueden producir una situación de bloqueo, de desorientación, en el caso del cortisol.

“Nuestro organismo se prepara para la huida, la lucha o se bloquea. Esta respuesta nos proporciona una ventaja evolutiva que nos hace capaces de sobrevivir a una amenaza, ya sea porque huimos o luchamos contra ella… pero si esta situación se prolonga en el tiempo, desarrollaremos lo que se conoce como estrés crónico y que es verdaderamente perjudicial para la salud, provocando complicaciones físicas por estrés, una condición que amenaza la vida, pero que es reversible. Nadie puede vivir en continuo estado de alerta. Si se produce un bloqueo como respuesta, es momento de parar para retomar el rumbo”, afirma la experta.

Cierto nivel de estrés consciente, mantenido durante poco tiempo puede ser positivo si es que tomamos la circunstancia como una aventura. Eso hará que pongamos en funcionamiento el neo córtex, nuestro cerebro más avanzado, que producirá otro tipo de sustancias químicas que nos impulsarán a crecer, a mejorar, nos desafiará a desplegar nuestros dotes creativos, haciendo que seamos capaces de responder con mayor rapidez y sobre todo nos hará analizar sus causas, para así poder resolver nuestros asuntos pendientes y avanzar hacia una vida mejor y más libre. Pero como dijimos previamente: debe darse en una dosis muy justa. Antes de desarrollar estrés crónico es importante parar, observarse, mirar hacia atrás y actuar acorde al asunto.

Si te sentís constantemente estresado, podés revertirlo implementando los siguientes hábitos:

-Apoyáte en tus seres queridos: amigos, familia, pareja, compañeros.
-Gestioná bien tu tiempo. Planificá tu trabajo, pero también tu tiempo libre.
-Diferenciá entre aquello es urgente de lo que es importante… estas últimas pueden esperar un poco.
-Habláte a vos mismo de manera positiva. Lo que nos decimos a nosotros mismos cala muy hondo en nuestra propia autopercepción.
-Reíte de vos mismo. La risa libera endorfinas, nuestro calmante natural.
-Dedicá tiempo a tus cosas
-Aprende cosas nuevas.
-Practicá técnicas de relajación (meditación, yoga, respiración) y hacé deporte.
-Respirá hondo.
-Ponete objetivos acordes a la realidad y persigue tus sueños con constancia y optimismo.

 

Fuente:
María Inés Villola
Buenas Noticias