Considerada desde hace tiempo como un simple “repetidor”, cierta estructura con forma de huevo en medio del cerebro ha resultado desempeñar también una función esencial a la hora de ajustar la circuitería del pensamiento. Tres investigaciones en ratones financiadas por los Institutos Nacionales de la Salud en Estados Unidos están poniendo de manifiesto que el tálamo interviene de manera decisiva en los procesos subyacentes en la capacidad de distinguir categorías a la hora de clasificar cosas, y en la de mantener pensamientos específicos en la mente.

Manipulando la actividad de las neuronas del tálamo, los científicos pudieron controlar la capacidad del animal de recordar cómo encontrar una recompensa. En el futuro, el tálamo podría llegar a convertirse en el objetivo sobre el que actuar mediante intervenciones capaces de reducir déficits cognitivos en trastornos psiquiátricos, como la esquizofrenia, según los investigadores.

“Si el cerebro funciona como una orquesta, nuestros resultados sugieren que el tálamo podría ser su director”, explica uno de los investigadores, el Dr. Michael Halassa, del Centro Médico Langone de la Escuela de Medicina en la Universidad de Nueva York en Estados Unidos.

Halassa y sus colegas encontraron que las neuronas en el tálamo y la corteza prefrontal parecen “hablar” entre sí constantemente. Monitorizaron la actividad neural en ratones realizando una tarea que requería que mantuvieran en mente información sobre categorías, de manera que pudieran actuar acertadamente frente a señales que indicaban cuál de dos puertas ocultaba una recompensa en forma de leche.

Al suprimir optogenéticamente la actividad neuronal en el tálamo, se bloqueó la capacidad de los ratones de elegir la puerta correcta, mientras que estimularla con la misma técnica mejoraba el rendimiento de los animales en esta tarea relacionada con la memoria de trabajo. Esta es la que nos permite mantener información en “primer plano” aunque sea nueva, por cortos períodos de tiempo. Un ejemplo del uso de la memoria de trabajo es cuando recordamos durante unos instantes, sin necesidad de tomar nota, un número telefónico que no sabíamos y que acabamos de escuchar. Gracias a esta memoria, comparable a la RAM de un ordenador, podemos teclear directamente ese número telefónico sin tener que apuntarlo primero. Esta clase de memoria la empleamos miles de veces al día.

La noción predominante del tálamo como mero retransmisor estaba basada en sus conexiones con partes del cerebro que procesan las entradas de datos procedentes de los sentidos. Pero el tálamo posee muchas conexiones con otros sectores del cerebro que aún deben ser exploradas.

Fuente:  Noticias de la Ciencia y Tecnologia