
A partir de materiales del Imperio galo-romano, un equipo científico logra demostrar que la reflectrometría láser especular permite estudiar las monedas romanas sin deteriorarlas.
En los últimos años, la arqueología y la física aplicada han convergido en una tendencia común: la búsqueda de métodos no destructivos que permitan analizar el patrimonio sin dañarlo. Uno de los ejemplos más recientes y prometedores de esta colaboración interdisciplinar se ha presentado en un estudio publicado en 2025 por Yannic Toschke y su equipo de las universidades de Osnabrück y Münster. En él, los investigadores demuestran cómo una técnica de inspección industrial, la reflectrometría láser especular, puede adaptarse con éxito al estudio numismático.
El objetivo del trabajo fue explorar si esta tecnología, combinada con la fluorescencia de rayos X, podía identificar diferencias entre las series de monedas del Imperio romano del periodo galo (260–274 d.C.), en particular entre las cecas de Tréveris y Colonia, principales centros emisores durante el gobierno del emperador Victorino.
El objetivo del trabajo fue explorar si esta tecnología, combinada con la fluorescencia de rayos X, podía identificar diferencias entre las series de monedas del Imperio romano del periodo galo (260–274 d.C.), en particular entre las cecas de Tréveris y Colonia, principales centros emisores durante el gobierno del emperador Victorino.
Un imperio fragmentado y sus cecas
El llamado Imperio galo-romano surgió en el contexto de la crisis del siglo III, cuando la inestabilidad política y las amenazas en las fronteras condujeron a la secesión de varias provincias occidentales. Gobernado por militares como Póstumo y Victorino, este efímero estado, con capitales en Colonia y Tréveris, acuñó su propia moneda siguiendo los modelos imperiales.
Las monedas estudiadas en el trabajo del equipo de Toschke pertenecen al tipo antoniniano o radiado. Esta denominación alude a la moneda de plata degradada que, hacia finales del siglo III, contenía una proporción muy reducida de metal noble. Durante décadas, los numismáticos han debatido tanto la localización exacta de las cecas como la identificación de las emisiones, ya que las piezas suelen carecer de las marcas de taller. Determinar el origen de cada moneda, por tanto, permitiría reconstruir la geografía política del Imperio galo, su administración económica y las relaciones entre sus provincias.
Por ello, el estudio partió de tres series de cinco antoninianos procedentes del Museo Arqueológico de Münster: una atribuida a Tréveris y dos a Colonia (fases I y II). Las series se emitieron durante el gobierno de Victorino, quien lideró el imperio entre 269 y 271 d.C.

Fuente: ericacouto
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