Este será un año, sin dudas, significativo para el avance de la Sostenibilidad en Argentina. De hecho, ya muchas empresas deberían ir cambiando su nomenclatura de “Responsabilidad Social Empresaria” o “Sustentabilidad” hacia Sostenibilidad, para estar en línea con los desafíos que vienen e impregnarle una mirada más integral al alcance de su gestión.

Una de las consecuencias de “volver a poner a la Argentina en el mundo” radica en la necesidad imperiosa de alinearse al avance que había experimentado la región en los últimos años y que había dejado a las empresas locales en un nivel casi de Jardín de Infantes, respecto al enfoque que supieron darle grandes empresas en México, Colombia, Chile o Perú.

En los últimos 2 años, Argentina ha realizado cambios profundos, que aún no se ven reflejados en su totalidad, pero que están en camino de empezar a hacerse visibles. Algunos incluso, tardarán unos cuantos años más (como el casi inminente acuerdo de libre comercio de Mercosur – UE), pero hay uno que se puso en marcha casi desde el primer día de la nueva administración que está empezando a tener un impacto directo para el sector empresario que no había avanzado en mejores prácticas sostenibles: el ingreso de la Argentina a la OCDE.

Para quienes hemos trabajado los últimos años en América Latina, esta adaptación es la misma que hemos visto en empresas de Colombia (que por algo hoy lideran a nivel regional el Dow Jones de Sostenibilidad) y más tímidamente en Perú, sin dejar de mencionar a nuestro vecino Chile, país ya miembro y al que deberíamos mirar con más atención.

Tanto en Colombia, como en Perú, cuando se llega a una empresa a trabajar algún tema de Sostenibilidad una de las primeras cosas que un consultor debe mencionar es “esto debemos tenerlo para estar listos para el ingreso del país a la OCDE”. Salvo que seamos cultores del “last minute”, hay ciertas prácticas que deberíamos empezar a tener en cuenta e incorporar.

En este escenario, en Argentina se ha avanzado a través de la legislación en algunos asuntos concernientes, y también se empiezan a ver algunas otras iniciativas para caminar a la par de los que hoy son los líderes regionales en Sostenibilidad.

Entre los cambios que ya se produjeron y los que deberíamos ir viendo hacia adelante, podemos contar los siguientes:

  • Responsabilidad Penal Empresaria: el caso Odebretch que salpicó a toda la región, aceleró la sanción de esta Ley que hace responsables a las empresas que participan de actos de cohecho o corrupción, y aceleró la necesidad de las empresas de contar con un área de Compliance. Esta norma se complementará con una de Compras Públicas Sostenibles (aún por legislarse) que afectará la participación de sociedades involucradas en casos de corrupción en licitaciones del Estado. Las políticas de Integridad se están volviendo un must en los últimos tiempos en todo tipo de empresas.
  • Política Nacional de Derechos Humanos: el Gobierno trabaja en la implementación de una política de Estado sobre este tema, que necesariamente va a impactar en las empresas que deberán empezar a pensar en su propia Política de Derechos Humanos, una práctica aún muy limitada a nivel corporativo.
  • Índice de Sostenibilidad en el Mercado de Valores: esto es algo que ya adelantamos en este blog, y este año se está por implementar por parte del BYMA (Bolsas y Mercados Argentinos). De todos modos, el Índice de referencia será uno elaborado por el BID en lugar de alinearse al DJSI como los países agrupados en el Mercado Integrado de Latinoamérica (MILA).
  • Empresas más transparentes: las directrices de la OCDE para empresas multinacionales piden que las compañías ofrezcan información fiable y periódica. Esto lo podemos traducir como “más Informes de Sostenibilidad”. Argentina, en esto también se ha quedado estancada en los últimos años: según la GRI Database en 2015 se presentaron 64 Reportes G4; en 2016 fueron 68; y en 2017 apenas 55. No debería llamar la atención que en un tiempo más se obligue a las empresas a Reportar en línea con la última Comunicación Europea (aunque ya existen normativas para empresas de más de 500 empleados).
  • Gobierno Corporativo: otro cambio sustancial que se va a empezar a trabajar de manera voluntaria desde este año, refiere a los Principios de Gobierno Corporativo de la OCDE y el G20 (iniciativa de la que Argentina este año es país anfitrión). Por ejemplo, las empresas que adhieran a estos principios deberían comenzar a transparentar sus historiales de votación en las Juntas Directivas. Pero también sería un buen incentivo para la llegada de inversores institucionales y la instauración de Fondos de Inversión ESG.
  • Otros temas como un mayor grado de autorregulación o asuntos vinculados a una mejor relación e información hacia los consumidores (como el tema de los azúcares en las bebidas y alimentos), también ya han entrado en agenda.

Con este post, abro el año 2018 en RSEOnline y también agradezco a quienes ya hace 14 años acompañan este espacio, pionero en la blogósfera en español y las redes sociales.

Fuente:Fernando Legrand
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