Tiene 18 años y se destaca en atletismo. Este año deslumbró con su talento en los Juegos Juveniles Parapanamericanos de San Pablo y ahora volvió a competir en los Evita de Deporte Adaptado en Chaco.

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En Catriló, un pueblo de más de 6000 habitantes que está a 82 kilómetros de Santa Rosa, en La Pampa, la familia Palacio es muy conocida: tres de los cuatro hijos de Miguel y Lidia son no videntes y deportistas. Ezequiel, de 18 años, es el menor y el más conocido luego su gran actuación en los Juegos Juveniles Parapanamericanos de San Pablo, donde obtuvo medallas doradas en salto en largo y los 100 metros en marzo de este año. Esta vez, en los Juegos Nacionales Evita de Deporte Adaptado demostró que es puro talento.

“Dale, dale, dale. Perfecto, seguí, ¡Ahora!”. Esteban Olivares, su guía, grita y aplaude para orientar a Ezequiel, que viene corriendo y saltará 4,62 metros para superar su propia marca y subirse otra vez a lo más alto del podio. “Es una linda manera de despedirme”, dice, emocionado, Ezequiel en su sexta y última participación en los Juegos Nacionales Evita.

En La Pampa, Ezequiel se desenvuelve de manera independiente y camina seis cuadras hasta llegar a la escuela. “Preferí estudiar en una escuela convencional porque en la de ciegos me obligaban a realizar algunos tips que no me gustan, como usar el bastón”, explica. “Mis compañeros son muy buena onda, me ayudan y hasta me hicieron una fiesta sorpresa para mi cumpleaños. Me gustaría poder ir el próximo año al viaje de egresados de Bariloche, pero va a depender de las competencias”, agrega.

Para Ezequiel, hay dos razones que le permiten actuar con absoluta libertad. “Crecí con dos hermanos ciegos que me fueron aconsejando y guiando. Que me explicaron cómo cruzar la calle y me enseñaron pequeños secretos deportivos”, es la primera explicación. “Vivo en un pueblo que hay poco movimiento y poco ruido. No me queda otra que acomodarme”, sostiene entre sonrisas.

La ceguera nunca fue un obstáculo para este joven. Todo lo contrario. “Me di cuenta que tenía que relacionarme y el deporte me abrió muchas puertas. Hice natación, juego al fútbol, me animé a subirme a una bicicleta y hasta manejé un karting. No tengo miedo y no sé de límites. Los límites me los pongo yo”, relata.

Como todo joven, Ezequiel sueña: “Sé que puedo seguir creciendo en lo deportivo y sueño con participar en un Juego Olímpico“. Para Ezequiel, como para los más de 1800 jóvenes que compiten en las siete disciplinas (atletismo, natación, goalball, tenis de mesa, boccia, fútbol 7 y básquetbol 3×3), los Juegos Nacionales Evita de Deporte Adaptado, organizados por la Secretaría de Deportes de la Nación y el Instituto del Deporte Chaqueño, son un trampolín hacia el futuro. Pero también la posibilidad de competir, viajar por el país y disfrutar de una semana en la que se convertirán en los verdaderos protagonistas.

Fuente: Clarín.
Fuente Foto: Clarín.

Fuente: María Inés Villola
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