
Casi trece años después del desastre de Fukushima, un reactor japonés que sobrevivió a un enorme terremoto y tsunami en 2011, reinicia sus operaciones por primera vez. El reactor número 2 de Onagawa, volvió a funcionar y se espera que empiece a generar energía a principios de noviembre. Ubicado a 100 kilómetros al norte de Fukushima, se trata de una reactivación valiosa e importante para Japón.
Esto fue lo que pasó con el reactor, luego del desastre nuclear en Fukushima
El reactor es uno de los tres de la planta de Onagawa, al norte de la planta de Fukushima Daiichi, donde tres reactores se derritieron tras un terremoto de magnitud 9,0 y un tsunami en marzo de 2011, liberando grandes cantidades de radiación.
La resiliencia del reactor de Onagawa durante la crisis de 2011, cuando un tsunami de 13 metros golpeó, pero no desactivó sus sistemas de enfriamiento críticos, lo ha posicionado como un símbolo de la recuperación continua y el ingenio de ingeniería de Japón.
Tras la fusión de Fukushima, Japón desmanteló sus 54 reactores nucleares comerciales para realizar reevaluaciones de seguridad y mejoras. Ahora, este reactor forma parte de los 33 reactores viables para retomar su funcionamiento, que resalta el restablecimiento de la zona tras el desastre.
Japón aspira que la energía nuclear represente entre el 20 y el 22% de su electricidad en 2030, ¿Es posible otro incidente?
Desde 2011, para compensar la caída de la producción de energía nuclear, Japón ha aumentado significativamente sus importaciones de combustibles fósiles, en particular carbón, gas y petróleo. Sin embargo, con el compromiso de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, Tokio vuelve a recurrir a fuentes de energía nuclear y renovables para limitar su dependencia de fuentes de energía contaminantes. Actualmente, con una de las combinaciones energéticas más contaminantes entre los países del G7, Japón aspira a que la energía nuclear represente entre el 20 y el 22% de su electricidad en 2030, en comparación con menos del 10% actual.
El reactor de Onagawa, está equipado con nuevas medidas de seguridad, entre ellas un muro antitsunami de 29 metros de altura, uno de los más altos de Japón. Esta medida pretende evitar los riesgos de fallo eléctrico e inundaciones, que dañaron gravemente la central de Fukushima Daiichi en 2011. El terremoto y el posterior tsunami provocaron más de 18.000 muertos y desaparecidos, paralizaron las bombas de refrigeración de Fukushima y provocaron la fusión de varios reactores.
Utiliza un reactor de agua en ebullición (BWR), el mismo tipo que estaba en funcionamiento en Fukushima durante el accidente. Esta es la primera vez que se reinicia un modelo de reactor de este tipo desde 2011, lo que refleja la evolución de las normas de seguridad nuclear japonesas. Estas nuevas normas se han aplicado en cada reinicio de reactor desde entonces, para evitar riesgos similares al de Fukushima, y las autoridades reguladoras japonesas las supervisan continuamente.
Perspectivas energéticas y económicas que conllevan usar la central nuclear de Fukushima
Según el portavoz del gobierno, Yoshimasa Hayashi, esta reanudación es esencial para los objetivos climáticos de Japón, pero también para apoyar el crecimiento económico al garantizar una producción de electricidad estable y descarbonizada. Actualmente, se espera que la proporción de energía renovable en la matriz energética de Japón aumente del 20% al 36-38%, mientras que la dependencia de los combustibles fósiles debería disminuir en aproximadamente dos tercios hasta alrededor del 41%. Sin embargo, un informe del grupo de expertos E3G coloca a Japón en el último lugar entre los países del G7 en términos de descarbonización de su sistema eléctrico, lo que subraya los numerosos desafíos que aún enfrenta el país para cumplir con sus objetivos de transición energética.
Fuente: Aura N.
Ecoportal