Existen distintas propuestas de jardines rodantes. Cada una estará basada en lo que ofrece como servicio y la mirada que tenga respecto de la realidad infantil.

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Desde el equipo Nacer Padres, pensamos al jardín rodante como un espacio de desarrollo individual y compartido, a través del encuentro, el juego, la estimulación temprana de las habilidades y el despliegue saludable de emociones. Asimismo, podrá funcionar como lugar propicio para la detección temprana de dificultades, especialmente en el plano afectivo y emocional.

Jardín rodante
El jardín rodante es un servicio relativamente nuevo, aunque ya muy difundido en nuestro país y la Capital Federal, que consiste en ofrecer un espacio de cuidado y estimulación infantil para grupos reducidos de niños en edades tempranas (que pueden ir desde los 45 días a los 5 años de edad dependiendo de cada propuesta). Estos espacios estarán coordinado por profesionales formados y especializados en distintas áreas de la infancia.

En general, se ofrecen alternativas de días y horarios, con el objetivo de hacerlo lo más personalizado posible y adaptarse a las necesidades de los padres. Sin embargo, lo más común es proponer el espacio con una frecuencia de dos o tres veces por semana, siendo los encuentros de entre 2 a 4 horas. Tal como lo supone su nombre, implica un espacio “rodante”, es decir, que va cambiando. El lugar de encuentro de los bebés y niños irá alternándose entre las distintas casas de cada uno de ellos o podrá acordarse desde el inicio uno o dos lugares de referencia para todos los encuentros.

Algunas particularidades dignas de ser destacadas. Se pensó originalmente como una alternativa al jardín maternal. Muchas mamás no se sienten tranquilas de dejar a sus bebés o niños pequeños en el jardín maternal, por varios motivos. Se preguntan qué tanta atención podrán prestar los cuidadores a sus hijos, dado que los grupos tienden a ser numerosos. A su vez, muchas prefieren un estilo de crianza y de cuidado más bien flexible, siendo así el lugar, los horarios y el estilo de trabajo del jardín maternal algo rígido. No debemos olvidar, asimismo, que la principal preocupación de las madres en relación al jardín maternal tiene que ver con la exposición al contagio de enfermedades.

Por otra parte, la alternativa de contratar a una niñera, full time o por pocas horas, puede resultar problemático cuando la familia no dispone del recurso económico que esto supone, siendo que el jardín rodante siempre resulta más accesible por el hecho de ser contratado entre varias familias.

Asimismo, cuando el cuidado del niño depende de una única niñera, la ausencia de la misma (por enfermedad, dificultad, abandono o el motivo que fuere) enfrenta a la familia con una ardua tarea de reorganización, que muchas veces debe improvisarse en pocas horas o días. Esto sin dejar de tener en cuenta que el hecho de concurrir a un jardín rodante supone para el bebé o niño la construcción de un vínculo de confianza con más de una persona externa a la familia. Así, cuando alguna de las cuidadoras se ausenta o no puede continuar con la actividad, el pequeño no sufre la pérdida con tanta intensidad, dado que cuenta con otras cuidadoras que seguirán acompañando y sosteniendo las actividades de juego y encuentro.

En general, el servicio del jardín rodante se ofrece a familias con bebés o niños pequeños. Existen algunos que proponen continuar el trabajo incluso cuando el niño ya h iniciado su entrada al jardín de infantes. Esto dependerá de cada institución y el sentido de su propuesta.

Por último, resulta fundamental mencionar que el jardín rodante cuenta con la enorme ventaja de ofrecer un servicio a cargo de profesionales especializadas en la primera infancia (a diferencia por ejemplo de lo que podrá ofrecer una niñera), pero con la disponibilidad y flexibilidad del servicio personalizado y pensado a la medida de cada familia.

¿El jardín rodante es también un sistema educativo?
En general se escucha o lee que el jardín rodante es un lugar donde el bebé aprende. Habría que revisar a que nos estamos refiriendo cuando hablamos de esto, dado que la educación forma comienza a partir de los tres años y es obligatoria a partir de los cuatro años. En realidad, los seres humanos aprendemos toda la vida, desde el momento en que llegamos al mundo hasta el momento de nuestro último respiro. Aprender es casi inherente a la experiencia misma de habitar el mundo. Por ello, nos parece más adecuado pensar esto como un “experimentar, crecer, vivenciar”.

En este sentido, el jardín rodante por supuesto que ofrece un espacio de “aprendizaje” pero no en el sentido formal de una currícula determinada, sino más bien como consecuencia espontánea de este proceso de experimentar, vivenciar, explorar, jugar y ser estimulado.

¿Entonces?
El proceso de experimentar y conocer el mundo, así como el crecimiento y la maduración individual
de cada niño, inicialmente se logra a través de dos cuestiones fundamentales:

  • El contacto sostenido con adultos responsables e involucrados en la crianza del bebé o niño.
    Cuando se da saludablemente, esto supone la conformación de un vínculo que resulta
    significativo para el pequeño y, por ello, fuente de confianza y seguridad para explorar y crecer.
  • El juego como medio de conocimiento de lo nuevo, de elaboración de lo vivido y de vivencia
    placentera. Muchos adultos tienden a desconocer o subestimar la importancia del juego en la
    infancia. Desde el momento del nacimiento, y progresivamente cada vez más, entre adulto y
    niño se dan espacios de juego que permiten al pequeño desarrollarse, fomentar su autoestima y
    sentimiento de seguridad, contar con medios para lidiar con los malestares, y hacer del vivir una
    experiencia placentera.

Ambas cuestiones mencionadas, son los principios fundantes de un jardín rodante. En este sentido,
parece más propicio hablar del jardín rodante como:

Un espacio de crecimiento y desarrollo para el bebé o niño donde se acompaña la maduración individual de cada uno, a través del encuentro y el juego como fuente del lazo social y de una estimulación temprana.

Jardín rodante y algo más…
Desde al equipo Nacer Padres, nos parece importante ponderar la oportunidad que significa para los profesionales de la salud y educación el hecho de poder acompañar a los niños desde tan pequeños. No sólo por el enriquecimiento del trabajo que esto puede suponer con cada familia, sino también y fundamentalmente, por el hecho de contar con la posibilidad de detectar tempranamente las dificultades que puedan surgir en el desarrollo o el vínculo primario de los pequeños e intervenir sobre ello.

El trabajo de prevención resulta una pata fundamental del acompañamiento y la estimulación
temprana. ¡A no desaprovechar la oportunidad!


Lic. Giselle Pomés

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Fuente:Nacer Padres Buenas Noticias