Volvamos al origen es el lema de la nueva campaña de Coca-Cola, que no sólo busca generar conciencia sobre la problemática del agua, sino también alcanzar, a través de la articulación público-privada, soluciones prácticas como la instalación de cosechadoras de agua en varios puntos del país.

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“Cada gota cuenta”. Así de pequeño, y de gigante a la vez, es el mensaje y compromiso que Coca-Cola asumió desde hace ya más de una década con el objetivo de regresar a las comunidades y al medio ambiente el 100% del agua que utiliza en la fabricación de sus bebidas.

Esa meta, originalmente pautada para 2020, fue alcanzada en 2015 y al cierre del año pasado esa cifra ya estaba en el orden del 155%.

Dentro de ese programa macro, la firma acaba de presentar “Volvamos al origen”, una campaña digital que tiene como objetivo reafirmar su impulso al cuidado del agua y la construcción de soluciones colectivas y concretas en torno a una problemática urgente: la escasez de este preciado recurso. Según datos de la ONU, tres de cada diez habitantes en el mundo, es decir 2100 millones de personas, carecen de acceso a agua potable en sus hogares y seis de cada diez ciudadanos, o 4500 millones en total, no poseen servicios sanitarios adecuados.

Ante ese panorama, son muchas y múltiples, las batallas a librar. Y así nació “Volvamos al origen”, que rescata la sabiduría de nuestros antepasados en cuanto a la valorización y cuidado del agua. Ese es el hilo conductor de las piezas audiovisuales que la firma difundió a través de sus redes sociales pero también de la última edición del Concurso de Agua que hace ya 12 años organiza junto a la Fundación Vida Silvestre.

infografía Coca-Cola.

infografía Coca-Cola.

Este año, la ONG Fundapaz resultó ganadora con un proyecto muy original y alineado con esos preceptos: la instalación en comunidades rurales de tanques cisterna que “cosechan”, filtran y conservan el agua de lluvia.

“Este año Fundapaz cumple 46 años de experiencia con la problemática del agua. Trabajamos primordialmente en el norte argentino, en Salta, Jujuy, Santiago del Estreno y también en la parte más septentrional de Santa Fe, en la Cuña Boscosa y los Bajos Submeridionales, dos de las áreas más pobres de la provincia y probablemente del país entero. Allí nos focalizamos para este concurso, no sólo a través de la instalación de infraestructura (los ya citados “tanques cosechadores” de agua de lluvia) sino también con una capacitación integral, que apunte a la conservación y cuidado de ese recurso tan esencial”, nos cuenta desde el propio lugar de los hechos Horacio Moschen, Capacitador y Director Técnico de Fundapaz.

Una solución que viene del cielo: “Si no tenemos agua no tenemos vida”, señala Horacio antes de puntualizar que para muchas de estas poblaciones norteñas el agua de lluvia es prácticamente la única alternativa viable para paliar la escasez de este recurso ya que las napas se encuentran gravemente afectadas por la alta presencia de arsénico entre otras sustancias tóxicas. Y a la captación y conservación de agua de esa fuente milenaria (la lluvia), apuntan precisamente esos tanques cisterna.

“Hablamos de agua segura porque atraviesa un proceso de filtrado (no es que simplemente cae de los techos de los hogares) pero para que sea potable luego hay que procesarla mediante cloro o hervirla”, detalla el experto y completa: “La técnica de construcción de las cisternas proviene del Brasil y es realmente muy sencilla e ideal para que prácticamente cualquiera la pueda llevar a cabo. Es a base de cemento y de un sistema de encastres de placas muy práctico y accesible”. Apenas termina la frase una sensación queda flotando en el aire y la misma se reaviva cuando se piensa en el lema de la campaña. “Es muy interesante que el sistema de captación de agua sea el mismo con el que nuestros antepasados comenzaron a poblar esas tierras. Para nosotros volver al origen tiene que ver con eso, con revalorizar formas históricas de asegurar el suministro de agua (como lo hacían los antiguos aljibes) pero también con recuperar una conciencia cabal sobre la importancia de este recurso. Hay que volver a tomar conciencia de que la disponibilidad de agua no es infinita o inagotable y que hay que cuidarla mucho, como todo lo que nos brinda la naturaleza. Tenemos que lograr ser más amigables con nuestro medio ambiente”, sentencia Horacio antes de relatar otra singularidad del proyecto: la fuerte participación de las mujeres en todo el proceso.

Cada tanque puede albergar 16 mil litros de agua y puede abastecer a una familia de entre 4 y 5 miembros durante unos 4 meses.

Cada tanque puede albergar 16 mil litros de agua y puede abastecer a una familia de entre 4 y 5 miembros durante unos 4 meses.

“En el ámbito rural –comenta- el rol de la mujer ha sido y es fundamental para el quehacer cotidiano de las familias. Al estar el hombre generalmente lejos, ella es la que se ocupa de casi todo el funcionamiento diario del hogar y es también la que se asocia con otras mujeres, busca ayuda, se organiza y termina generando más herramientas de gestión cotidiana que nadie. En este caso también fue así, las que se capacitaron con nosotros fueron un grupo de mujeres que no sólo se pusieron al hombro la instalación de los tanques sino que ahora incluso están ayudando a capacitar a otras comunidades. Su protagonismo es total”, sentencia.

Cada tanque puede albergar 16 mil litros de agua, una cantidad que, se estima, puede abastecer a una familia de entre 4 y 5 miembros durante unos 4 meses. “En la zona del norte santafesino ya se instalaron más de 150 cisternas y si tomamos toda la región donde Fundapaz actúa, la cifra se eleva a más de 550 cisternas”, informa Horacio y concluye: “Brasil tiene un programa social cuya meta es alcanzar el millón de cisternas. La verdad, no estaría nada mal que Argentina apunte a algo así. Solucionaría gran parte del problema”.

Fuente: Clarin.com