Algunas personas sufren del enojo cada tanto. Otras viven enojadas. La consecuencias y como evitar llegar a ese punto.


Cómo nos afecta el enojo y cómo desactivarlo antes que sea tarde
El enojo es un sentimiento normal, pero qué pasa cuando es frecuente.

El enojo forma parte del día a día de ciertas personas. Por eso, científicos intentan determinar cuán perjudicial es para la salud vivir en ese estado.

Existe la creencia de que esta emoción provoca padecimientos crónicos y degenerativos, entre otros. Pero lo que se sabe hasta el momento es que más que causar una enfermedad, puede influir en los niveles de estrés y ansiedad que sí causan problemas.

La alegría, el desagrado, el temor, la ira, la tristeza, la sorpresa y el enojo son respuestas emocionales básicas. “Son normales adaptativas, sirven para la supervivencia, entre otras cosas”, explica el neuropsiquiatra Ricardo Caraza Camacho.

De acuerdo con la especialista en psicología clínica y de la salud, Verónica Vázquez Ruan, el enojo es una emoción subjetiva, por ende, cada persona debe de hacer un análisis para conocer la manera en que lo experimenta.

La agresividad

“Existen dos tipos de respuestas con respecto al enojo tanto en animales como en humanos: la agresividad defensiva y la agresividad predatoria; en el humano es más frecuente que se presente la defensiva”, comenta Caraza Camacho, también especialista del Instituto de Neurología y Neurocirugía del Hospital Zambrano Hellion.

La predatoria es el enojo con carga emocional, se presenta en una discusión o en una situación de peligro donde se activan los sistemas de lucha o huída. El cuerpo se prepara para pelear o salir corriendo entonces provoca que se acelere la frecuencia cardíaca y puede resultar en dolor de estómago.

La predatoria es más común en los animales cuando tienen que comer o atacar una presa; en los seres humanos es más una agresividad fría, no lleva tanto componente de reacción física y lleva una planeación previa.

“Cuando la respuesta de enojo es demasiado intensa ante la situación que lo está provocando, o sea no va nivelada en cuanto a la causa, ahí es cuando empezamos a ver una cuestión patológica”, explica Caraza Camacho.

El enojo y la salud

El especialista señala que enojarte mucho no significa que te vayas a enfermar, sino que puede que ya tengas algún tipo de padecimiento, como por ejemplo, un trastorno de ansiedad y que eso provoque una respuesta irritable.

Cuando hay una respuesta de enojo defensiva intensa, hay una respuesta de adrenalina y eso nos puede llevar a estados de estrés crónicos que causen gastritis, colitis o algún otro síntoma físico.

Entre las respuestas inmediatas a estos enojos se puede dar estreñimiento, vómito, dolor de cabeza, dolor de estómago, diarrea, colitis o reflujo.

A su vez, el médico internista Juan Manuel González explica que un infarto o alguna enfermedad cardiovascular no son necesariamente consecuencias del enojo. Pero indicar que es importante tener en cuenta el estado de salud general de esa persona.

“Si tiene las arterias tapadas y se la vive haciendo berrinches que llegan a un grado de histeria, es más probable que le dé un infarto a causa de esos enojos, pero a una persona sana, no”, aclara.

En el caso de las personas con diabetes, es similar. Si tiene un alza en sus niveles de azúcar a causa de un enojo es porque sus hormonas no funcionan de la manera adecuada y no regulan ese rush de adrenalina que surge al momento de enojarse.

“Hay veces que ese freno no funciona en forma adecuada por un circuito neurobiológico”, comenta González. “Esas enfermedades crónicas como hipertensión arterial, diabetes, aparte de que no hay esa adecuada regulación, hay una mayor respuesta de enojo, ansiedad, tristeza; eso es parte del problema”, agrega.

En cuánto al cáncer, González señala que existen estudios que dicen que a mayor problema de ira reprimida, menor conteo de células citotóxicas o  células de las defensas.

¿Cómo desactivar el enojo?

Vázquez Ruan aconseja tener en cuenta cuáles son sus desencadenantes, qué es lo que hace que esa persona se enoje más. El enojo tiene el objetivo de poner límites, es cuando percibo que algo es injusto para mí o que dañará mi integridad o bienestar.

Para desactivar este sentimiento de malestar, existen técnicas como la respiración y la relajación. “Las técnicas de mindfulness ayudan mucho porque trae lo del escaneo corporal que es una meditación que nos permite sentir las partes del cuerpo observando tanto las sensaciones agradables como desagradables”, cuenta Vázquez Ruan.

Al enfrentarse a alguna situación que provoque enojo, este tipo de ejercicios y técnicas ayudan a que sea menos reactiva.

Fuente: Florencia Merlino
Salud 360