Cada año, el último domingo de enero es el día mundial contra la lepra, un día para sensibilizar a la población sobre esta enfermedad infecciosa que al contrario de lo que se cree no es muy contagiosa, puede ser tratada y controlada pero sigue siendo haciendo estragos debido a la extrema pobreza, a la ignorancia y al estigma. RFI conversó con dos médicos de la fundación Raoul Follereau consagrada a esta enfermedad en varios lugares del mundo.

Los primeros síntomas de la lepra aparecen en la piel.

Los primeros síntomas de la lepra aparecen en la piel. – © C. Fohlen pour la Fondation Raoul-Follereau

 

La lepra es una enfermedad crónica causada por un bacilo, el mycobacterium leprae, conocido también como el bacilo de Hansen.

Afecta sobretodo a los nervios periféricos, a la piel, a las mucosas y a los ojos pero conforme va avanzando si no es tratada, puede generar heridas que no se pueden curar, terminando en posibles amputaciones, discapacidades neurológicas o ceguera.

Sin embargo, es una enfermedad curable. Y a pesar de que existen tratamientos desde hace tiempo, cada año se registran 200 mil nuevos casos de lepra, siendo India, Brasil y Birmania los países más afectados.

29, 30 y 31 de enero, jornadas para luchar contra la lepra

Cada año, el último domingo de enero es dedicado a la lucha contra esta enfermedad. Este año, el día mundial de la lepra es el domingo 31 de enero, aunque también se llevan acciones de sensibilización y de colecta de donativos los días 29 y 30 de enero.

Fundación Raoul Follereau

La Fundación Raoul Follereau es una fundación caritativa independiente, fundada por el francés Raoul Follereau hace más de 70 años, y que lucha contra la exclusión que causa esta enfermedad, producto de la ignorancia y de la extrema pobreza. La fundación actúa en varios países de Africa, Oriente Medio y Asia, e incluso en Francia.

Escuche aquí el programa completo sobre este tema:

El doctor Bertrand Cauchoix es consejero médico de esta fundación para la isla de Madagascar y también participa en misiones en Chad y en Burkina Faso: “La lepra en el mundo representa 200 mil personas declaradas cada año pero esta cifra es sólo la punta del iceberg, se calcula que por lo menos hay 400 mil personas contagiadas cada año sin olvidar los 3 a 4 millones de personas que sufren una discapacidad provocada por esta enfermedad”.

“A primera vista podría creerse que es una enfermedad dermatológica, pero en realidad es una enfermedad neurológica cuyos primeros signos son dermatológicos. Es una enfermedad infecciosa, transmisible, causada por un microbio, pero desgraciadamente, esta enfermedad, al igual que en tiempos pasados, se percibe como una maldición, un hechizo que se le hizo a una persona. Pero la lepra es una enfermedad infecciosa como la gripe, la tuberculosis o el coronavirus y hay que tratarla como tal”.

El periodo de incubación es de uno a diez años, lo cual puede dificultar un diagnóstico temprano, sin embargo hay síntomas a nivel cutáneo, la aparición de unas manchas blancas en la piel, acompañadas seguido de una falta de sensibilidad.

Las manchas pueden aparecer en las manos, las piernas, los párpados, los testículos o en otras partes del cuerpo. Es importante consultar un centro de salud en caso de duda para poder recibir un tratamiento e impedir que la enfermedad avance y contagie a otras personas.

El doctor Bertrand Cauchoix: “El mejor combate para la lepra es romper la cadena de transmisión, tratando al enfermo. Nuestro  primer objetivo es detectar precozmente la enfermedad. Mientras más pronto detectemos la lepra, el enfermo va a evolucionar menos hacia discapacidades graves, y a la vez, más pronto rompemos la cadena de transmisión….existen tratamientos muy eficaces, basados en antibióticos, pero tienen el inconveniente de ser tratamientos de larga duración, doce meses en promedio. Esa es la dificultad en el terreno, poder acompañar a los enfermos con dicho tratamiento largo.”

La Fundación Raoul Follereau se dedica a luchar contra la lepra a tres niveles, el primero el detectar precozmente la enfermedad y proponer un tratamiento para detener la enfermedad. Segundo, el acompañar a los enfermos que desgraciadamente sufren una etapa avanzada de la enfermedad, con medicamentos, cirugías, prótesis y zapatos adecuados a sus discapacidades. Y tercero, luchar contra el estigma y la exclusión que sufren los enfermos de lepra hasta el día de hoy.

Al contrario de lo que se pudiera creer, la lepra no es tan contagiosa como se suele creer, se necesitan varios factores para que se dé la transmisión entre una persona y otra.

Vacuna contra la lepra

Por el momento el tratamiento para la lepra es una propuesta a base de antibióticos, no existe actualmente una vacuna contra la lepra, aunque hay varios proyectos en curso, Doctor Bertrand Cauchoix: “En la fundación Raoul Follereau apoyamos a un equipo norteamericano que trabaja en una vacuna que ha superado las primeras etapas, la vacuna es eficaz en el animal y en la llamada fase I la vacuna ha demostrado ser inofensiva para el hombre sano. Ahora vamos a pasar a la fase II, con pruebas en poblaciones endémicas, para ver si esa vacuna, por una parte, es inofensiva a gran escala y por otra, qué puede aportar en términos de prevención o incluso de cuidado…pero todavía estamos en una etapa de investigación y no podemos esperar una vacuna antes de cuatro o cinco años.”

Entrevistados: Bertrand Cauchoix y Thierry Gateau, médicos que han colaborado en el terreno con la Fundación Raoul Follereau, Bertrand Cauchoix en Madagascar, Chad y Burkina Faso y Thierry Gateau en Benín.

Fuente: Salud 360