lunes, marzo 4, 2024

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Mundos especulares invertidos..

A menos que sepas

qué es la realidad,

siempre tenderás

a buscar la apariencia.
Idries Shah


La realidad, tal y como la percibimos, se encuentra en un estado invertido, o al menos eso es lo que quiero plantear.

Debido a esta circunstancia, la humanidad ve la vida como a través de un espejo que proyecta un reflejo invertido…

Además, lo que conocemos como nuestro constructo de realidad se está fragmentando, ya que un constructo puramente material no puede mantener su existencia indefinidamente sin conexión ni comunión con una unidad psíquica mayor.

Y a partir de ahí, la consciencia gnóstica de estar inmersos en un «constructo de realidad» aumentará a medida que nuestras tecnologías intervengan cada vez más en la experiencia de la vida física.

Como se ha expuesto en un capítulo anterior,

la visión gnóstica muestra que habitamos una realidad falsificada que vela nuestra percepción de la Realidad Mayor («lo Real»).

La realidad falsificada existe porque en la otra cara de la moneda hay otra Realidad.

Una forma de decirlo es que existe una «falsa solidificación» del mundo basada en una materialidad falsificada:

bienvenidos a la Inversión

Una persona que entendió esto y pasó toda su vida creativa intentando descifrarlo fue el escritor Philip K. Dick.

En uno de sus últimos ensayos, escrito casi al final de su vida – «Cosmogonía y cosmología» (1978) – Dick intentó plasmar su comprensión gnóstica en una cosmología personal. Su ensayo comienza con estas palabras:

En cuanto a que nuestra realidad sea una estructura proyectada, se diría que es una proyección realizada por un artefacto, una máquina didáctica parecida a un ordenador, que nos guía, nos programa y, en general, nos controla mientras actuamos dentro de nuestro mundo proyectado sin ser conscientes de ello.

El artefacto, al que yo llamo Zebra, ha «creado» (en realidad solo proyectado) nuestra realidad como una especie de espejo o imagen de su artífice, para que este pueda obtener así un punto de vista objetivo que le permita comprenderse a sí mismo. 1

Dick veía la vida como una realidad evolutiva proyectada, defectuosa y «malformada».

Y, sin embargo, esa misma imperfección era la que impulsaba al ser humano a buscar una fusión, o asimilación, con la Fuente (o lo que Dick denominaba el «Urgrund», [i] después de que Jakob Böhme lo acuñara como ‘el Absoluto’).

En nuestro estado actual, Dick consideraba que el individuo ya poseía fragmentos – o «fracciones» – del Urgrund/Absoluto/Fuente en su interior, y que el objetivo último de una vida humana era lograr esta fusión humano-Fuente:

«Ya los humanos se aproximan tanto al isomorfismo con el Urgrund que este puede nacer dentro de un ser humano». 2

Según la perspectiva de Dick, este Urgrund (Absoluto-Fuente del Todo) estaba permanentemente penetrando en este falso constructo de realidad e intentando activar a las personas o esperando a que despertaran por sí mismas, hasta el momento en que pudiera lograrse una fusión.

Tras esta fusión (o «Blitz», [ii] como dijo Dick, utilizando de nuevo un término del místico alemán Jakob Böhme), el ser humano tendría una comprensión perceptiva de la Realidad que trascendería todos los límites temporales y espaciales actuales de la Inversión.

Si un número suficiente de personas se incorporara a la Fuente (la fusión), el constructo de realidad artificial (la Inversión) quedaría aniquilado.

En su lugar existiría una percatación sentiente de la realidad que estaría simultáneamente integrada en el Urgrund/Fuente.

Al igual que la gran visión gnóstica, Dick creía que el falso dios/Demiurgo (o «artefacto») no es malvado, como tampoco lo es el falso mundo proyectado por él.

Más bien, el Demiurgo es,

«despiadadamente determinista y mecánico»,

…y en esto, es inapelable.

El Demiurgo es en sí mismo un artefacto que no puede comprender ninguna verdad más allá de sí mismo ni ninguna razón de ser.

Se limita a cumplir una función y en ello es cruelmente indiferente:

esta es la fuerza que más adelante describo como impulso maquínico

Esta actitud es casi idéntica a la expresada por algunos tecno-científicos contemporáneos que trabajan en la actualización de la inteligencia artificial (IA).

Ellos también creen que es probable que la IA venidera sea indiferente a la inteligencia humana porque operará dentro de un constructo de realidad diferente (trataré este tema con más detalle en capítulos posteriores).

Para Dick,

la realidad debe considerarse como un proceso que avanza hacia el nacimiento, o la fusión, de la Fuente dentro del ser humano…

Mientras tanto, los seres humanos se ven obligados a sufrir las punzadas de dolor que conlleva vivir dentro de un cosmos aparentemente indiferente.

La cosmología de Dick es un modelo que, como él dice, sugiere que nuestro mundo es el intento, por parte de una entidad limitada, de crear una copia, un mimetismo.

Esto explicaría las imperfecciones y los elementos «malignos» que contiene este constructo de realidad.

Este modelo explica, según Dick, los siguientes hechos:

  • el mundo empírico no es del todo real, sino solo aparentemente real;
     
  • no se puede apelar a su creador para que rectifique o repare estos males e imperfecciones;
     
  • el mundo avanza hacia algún tipo de estado final o meta, cuya naturaleza es oscura, pero el aspecto evolutivo de los estados de cambio sugiere un estado final bueno y con propósito que ha sido diseñado por una proto-entidad sentiente y benigna. 3

En este esquema, el Urgrund/Fuente de Todo y la humanidad avanzan hacia la fusión, mientras que la entidad intermediaria (artefacto-Demiurgo) lo hace hacia la eliminación final.

Por supuesto, esto también plantea la pregunta de que, si el Demiurgo se diera cuenta de su propia desaparición final,

¿no buscaría formas astutas de evitarlo?

¿Quizás la aceleración hacia la IA y una tecno-infraestructura mundial sea un medio para sabotear esta fusión humano-Fuente encapsulando aún más al ser humano en un constructo artificial y engañoso?

Volveré sobre este tema más adelante.

Lo que sí muestra la cosmología de Dick es una forma de lucha evolutiva, o contienda, entre una trayectoria de evolución natural y un camino de involución artificial.

Y dentro del constructo de realidad, es probable que resulte difícil discernir qué presiones surgen del Demiurgo – el artefacto del error y la falsedad – y cuáles de la Gran Realidad de la Fuente.

Esto, cabe suponer, representa el combate humano continuado dentro de la polaridad entre «el bien y el mal», tal y como se ha representado comúnmente a lo largo de los milenios.

La cosmología de Dick también reconoce esta lucha de polaridades al afirmar que existen pruebas de que el Urgrund/Fuente, de vez en cuando, hace una revelación a los seres humanos con el fin de impulsar el proceso evolutivo positivo hacia el conocimiento iluminado o perceptivo.

Y para contrarrestar este impulso, la entidad demiúrgica «falso dios» induciría «ceguera u obstrucción» para fomentar el desconocimiento y la oscuridad perceptiva.

Esto, argumenta Dick, es la lucha perpetua entre «saber y no saber».

Pese a todo, Dick confiesa que es pesimista sobre el futuro humano, ya que el constructo artificial establecido es demasiado bueno haciendo lo que hace:

funciona demasiado bien…!

Por lo tanto, los humanos no pueden confiar únicamente en la intervención para ayudarles a escapar de esta falsa prisión.

También deben tratar de activar la chispa sagrada que llevan dentro.

El surgimiento debe venir primero del interior del individuo si es que hay esperanza de encontrar a mitad de camino la intervención de la Fuente desde más allá del constructo:

La intervención en nuestro mundo, en cuanto mundo, solo llegará al final de los tiempos, cuando el artefacto y su dominio tiránico sobre nosotros, su esclavitud de hierro, sea abolido.

El Urgrund es real, pero está lejos.

El artefacto es real y está muy cerca, pero no tiene oídos para oír, ni ojos para ver, ni alma para escuchar. 4

El aspecto importante aquí es el reconocimiento de que, dentro del constructo de realidad actual, la Inversión,

existe un reino alternativo no visible de auténtica realidad.

Que tal verdad existe, oculta por la realidad proyectada o mundo especular, constituiría, dice Dick,

el «mayor conocimiento esotérico que pueda imaginarse»…

Además, es muy probable que existan grupos/organizaciones desconocidos que custodien el conocimiento de las técnicas que pueden desencadenar la consciencia perceptiva de esta realidad auténtica (lo «Real»).

Otro punto significativo aquí, en este mundo de espejos invertidos – la realidad de las grandes rarezas de Dick – es la lucha polarizada entre la liberación y la esclavitud:

«En la medida en que el artefacto esclaviza a los hombres, sin que estos siquiera lo sospechen, puede decirse que tanto él como su mundo proyectado son ‘hostiles’, lo que significa que están comprometidos con la esclavitud, el engaño y la muerte espiritual».

Dentro de la mente soñadora, la vida es artificialmente hostil al despertar y a la liberación individualizada.

Y, pese a ello, este estado de cosas se ha normalizado dentro del constructo de realidad dominante.

Por esta razón, podemos decir que la realidad está invertida, ya que las personas están condicionadas a aceptar su «esclavitud, engaño y muerte espiritual» como parte del modo de vida habitual, y a no saberlo.

La realidad que se nos presenta es una falsificación, y es poderosamente eficaz.

Es tan eficaz, y eficiente, que la mayoría de la gente no se siente tentada de buscar ninguna alternativa…

El poder coercitivo de la mente soñadora demiúrgica es tan penetrante como sutil.

Para afirmar la existencia de la Realidad Mayor, la persona tendrá que negar el dominio de la consensuada. En el pasado, esto ha causado al negador gran hostigamiento y persecución, e incluso la muerte.

El constructo del sueño no tolera de buen grado a los disidentes.

A menos que una persona pueda llegar a un punto en el que pueda negar el constructo de realidad mediante una forma de iniciación – «morir antes de morir» – permanecerá atrapada en él durante toda su experiencia vital.

Así pues, la liberación requiere una forma específica de abandono:

renunciar a la propia persona y al dominio del yo egoico.

Esto se ha considerado parte del «proceso de aprendizaje» como un medio para vencer la esclavitud de la programación onírica.

Dick esboza varios aspectos necesarios dentro de este proceso de aprendizaje:

  1. Debemos reconocer la existencia del artefacto.
  2. Debemos reconocer lo espurio del mundo empírico, generado por el artefacto.
  3. Debemos comprender el hecho de que el artefacto nos ha esclavizado por su poder de proyección del mundo.
  4. Debemos reconocer el hecho de que el artefacto, aunque nos esclaviza en un mundo falsificado, nos está enseñando.
  5. Finalmente, debemos llegar al punto de desobedecer a nuestro maestro, quizás el momento más difícil de la vida, ya que ese maestro dice: «Te destruiré si me desobedeces, y sería moralmente correcto que lo hiciera, ya que soy tu Creador». 5

Al desobedecer al «maestro» (el falso dios), la persona niega el constructo de realidad, y de eso se trata.

Sin embargo, no es fácil llegar a esta etapa, sobre todo en un constructo de realidad que brinda tantas distracciones al soñador. Las personas que más se benefician del constructo artificial (fama, riqueza, placer, etcétera) son las menos propensas a volverse en su contra, y menos aún a negarlo.

Lo que ocurre es que tales soñadores realizan esfuerzos continuos para mantener el constructo de realidad, con el fin de asegurarse sus beneficios.

La Inversión se mantiene así desde dentro por intereses voluntarios.

Los soñadores auto-perpetúan el sueño invertido, ya que obtienen placer, o se benefician, de su propia existencia.

Las personas con menos probabilidades de beneficiarse del constructo de realidad podrían considerarse como las más propensas a cuestionarlo.

Sin embargo, no siempre es así.

Estas personas descontentas pueden cuestionar la injusticia de la realidad y su desigualdad, pero en general esta resistencia tiene lugar dentro del paradigma de realidad aceptado.

Hace falta algo «extra» para que una persona se plantee la búsqueda de una perspectiva, o visión trascendente, más allá del constructo dominante.

Se necesitan desencadenantes que vayan más allá del programa de realidad.

Lo que «vemos» y experimentamos en esta realidad actúa como un espejo.

Y un espejo puede tanto reflejar como desviar.

Puede reflejar aspectos que nos hagan cuestionar lo que vemos.

Puede brindarnos una perspectiva mejor para que nos demos cuenta de lo que falta, o de lo que tal vez sea la fuente original de los reflejos.

Al mismo tiempo, el espejo nos desvía del origen, de la imagen original, y nos deslumbra con falsas imágenes chispeantes y distracciones.

Este mundo especular es el mundo del soñador, y está lleno de paisajes fragmentados, grandes rarezas y percepciones distorsionadas.

 



El dilema del soñador

Como es arriba, es abajo.

El soñador es también un reflejo microcósmico de la Fuente macrocósmica.

Dentro del ser interno del soñador existe un reflejo de lo Real.

El soñador es también un fragmento, una esquirla, de la Gran Realidad, que también abarca parte del reflejo.

Dick se refiere a esta relación micro-macrocosmos de la siguiente manera:

  • En la superficie, el universo consiste en una realidad espuria proyectada, bajo la cual yace un auténtico sustrato de lo divino. Es difícil penetrar hasta este sustrato.
     
  • En la superficie, la mente humana consiste en un ego limitado de corta duración que nace y muere y comprende muy poco, pero detrás de este ego humano yace la infinitud divina de la mente absoluta. Es difícil penetrar en este sustrato. 6

Para penetrar en el reino de la Fuente, el individuo es quien debe dar el primer paso activo; es decir, quien debe hacer el esfuerzo inicial de «abrirse» a la influencia de la Gran Realidad.

Si no, cualquier intervención desde más allá del constructo solo caerá en oídos sordos, o en suelo poco fértil.

La Inversión es un sueño de separación y alienación; de ausencia de contacto directo con la Fuente de nuestro ser, con el Origen. Y esta es la naturaleza del falso mundo especular.

Es similar a la luz que se sumerge en la densidad más oscura del agua; se refracta al entrar y el rayo de luz parece torcido en ángulo. Percibimos esta dislocación, esta fractura de la luz, sin darnos cuenta de que se trata de un reflejo directo del origen (el Sol).

Del mismo modo, no respondemos a los rayos de luz que penetran en la densidad oscura de nuestro reino:

el Origen no recibe respuesta.

El soñador está dormido a la Llamada que ha soñado.

La responsabilidad de la transmutación recae en cada persona.

Esta es la dificultad, y la lección, de encontrarse dentro del constructo de realidad que llamamos vida...

Representa tanto una separación – una escisión – como un anhelo.

En el momento presente, también anhelamos volver.

La división es real y, sin embargo, no lo es. Puede decirse que es una ilusión real. Tal es el dilema del soñador, la paradoja dentro del programa.

Dick especuló, como parte de su cosmología gnóstica, que el Urgrund (la Fuente) intentaba alcanzar su objetivo reflejándose a sí mismo, utilizando al individuo (en este caso, al propio Dick) como punto de reflexión.

Podemos considerarnos como puntos localizados del ser que reflejan la Fuente de vuelta a la Fuente, y a través del desarrollo de esta comunicación mutua se logra una fusión.

La humanidad puede convertirse en un reflejo fiel y auténtico de la Fuente, en lugar del reflejo distorsionado del falso soñador.

Que en nuestro reino tengamos la noción de polaridad y polarización se debe a las características reflexivas innatas del constructo de realidad. Puesto que esta realidad falsificada no es más que un reflejo/proyección, no está completa en sí misma.

Esta escisión del Origen es la razón misma por la que este reino se define y/o experimenta a través de la polaridad:

no está unificado…

Y puesto que está fracturado de la Fuente original, por su propia naturaleza también está quebrado en su interior.

Estas esquirlas se reconocen a través de las relaciones de polaridad, que son a su vez reflejos de la división y de los fragmentos del todo. La Inversión se anima a través del dinamismo de aspectos opuestos o aparentemente opuestos.

Estos «opuestos» son a su vez reflejos los unos de los otros, al igual que la existencia del soñador es un reflejo de la Fuente.

Dentro de este reino de polaridad, sentimos intuitivamente que somos extraños, que no pertenecemos:

somos como forasteros en tierra extraña…

Pero, si nos enfrentamos directamente al mundo, nos convertimos en sus antagonistas.

A modo de analogía,

es como si deambuláramos como entidades extrañas dentro del cuerpo de un huésped.

Una vez que despertamos y somos conscientes de ello, debemos seguir moviéndonos dentro del huésped disfrazados, porque si reveláramos nuestro verdadero origen, los anticuerpos del huésped nos verían inmediatamente como un peligro y vendrían a atacarnos.

De este modo, el constructo artificial se protege a sí mismo.

Y por ahora, nosotros debemos hacer lo mismo…

Si el soñador despierta, hará bien en pisar ligero y con cuidado:

«estar en el mundo pero no ser del mundo«…

El entrelazamiento y el apego al reino de los sueños van a hacerse cada vez más profundos y arraigados.

La densa niebla, ayudada por la aceleración de los medios tecnológicos para aumentar el dominio y el control de lo artificial, es cada vez más espesa.

Lo artificial es la antítesis de lo Real; es la joya de la corona de la Inversión.

La normalización de este distanciamiento, que es la causa de mucho sufrimiento, es la victoria final del Demiurgo, dice Dick:

La víctima colabora con su propio sufrimiento y está dispuesta a confabularse con la voluntad de aceptar la naturalidad del sufrimiento en general.

Tratar de encontrar un propósito en el sufrimiento es como tratar de encontrarlo en una moneda falsa. 7

Si buscamos demasiado tiempo entre las cosas de lo irreal, acabaremos aceptando las cosas falsas como el fin de nuestra búsqueda.

Esto es similar al conocido chiste del borracho que busca sus llaves bajo una farola.

Un transeúnte se une a la búsqueda y, después de un rato sin encontrar nada, el viandante le pregunta al borracho si está seguro de que las llaves se le han caído aquí.

«Oh, no», responde el borracho. «Se me cayeron allí, en el parque».

Cuando el transeúnte le pregunta por qué busca aquí, el borracho responde que aquí hay más luz para poder ver…

Esta antigua anécdota se conoce ahora como el «efecto farola», que se refiere a un tipo de sesgo de observación que se produce cuando la gente solo está dispuesta a buscar algo donde es más fácil

Pero en la mente soñadora el lugar más fácil donde buscar es entre los artificios del mimetismo y las falsificaciones engañosas.

Este es el embaucamiento que sostiene el trance de la Inversión…:

el mercado que durante demasiado tiempo nos ha estado revendiendo nuestras partes…

Dejaré las últimas palabras de este capítulo al difunto Philip K. Dick, descifrador gnóstico y juerguista:

«Nos enredamos en el encantamiento, una casita de pan de jengibre que nos embaucó para esclavizarnos y arruinarnos». 8




Referencias

1 Philip K. Dick, ‘Cosmogony and Cosmology’, in The Shifting Realities of Philip K. Dick – Selected Literary and Philosophical Writings, ed. Lawrence Sutin (New York: Vintage Books, 1995), 281

2 ibid, p282

3 ibid, p284

4 ibid, p286

5 ibid, p291

6 ibid, p293

7 ibid, p307

8 ibid, p310


[i] N.T.: Causa primordial o principio cósmico definitivo (Merriam Webster).

[ii] N.T.: Efusión o proyección vigorosa y rápida de muchas cosas a la vez (Merriam Webster).

Fuente: Biblioteca de las Pleyades


 

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