En diez años, el número de docentes estadounidenses que enseñan creacionismo se ha reducido de forma considerable

Parece que el mundo no está encaminado hacia una era de oscuridad, supersitición e idiocia, tal y como venimos viendo con las declaraciones de algunas figuras públicas sobre el 5G, el coronavirus o las vacunas.

Al menos, no en todos los aspectos. En lo tocante a la enseñanza del creacionismo en las escuelas estadounidenses, al menos, podemos sentirnos satisfechos.

Creacionismo VS Evolución

Según los resultados de un estudio publicado el 10 de junio muestran que la proporción de docentes de biología de secundaria de Estados Unidos que enseñan el creacionismo como una alternativa científicamente válida a la evolución ha caído del 32% en 2007 al 18% en 2019.

Además, la cantidad de tiempo de clase dedicado al estudio de la evolución humana se ha disparado en casi un 90%.

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Según los autores del estudio: “Mostramos que estos cambios reflejan tanto el reemplazo generacional, por parte de los maestros que son nuevos en la profesión, como los cambios en las prácticas de enseñanza entre aquellos que enseñaban en la era anterior al célebre caso Kitzmiller”.

“Tammy Kitzmiller, y otros contra el Distrito Escolar de Dover”, fue el primer desafío directo que se realizó en una corte federal de Estados Unidos contra un distrito de escuela pública que exigía la explicación del «diseño inteligente» como una alternativa a la evolución en cuanto a la «explicación sobre el origen de la vida». El juez dictaminó que el diseño inteligente no es un concepto científico, y por lo tanto no podía ser enseñado como si fuera ciencia en las escuelas.

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Revisar el estado de la educación de la evolución es importante porque la encuesta de 2007 se realizó en el campo menos de 2 años después de que el bien publicitado caso Kitzmiller v. Dover. La decisión en ese caso fue inequívoca: el creacionismo, incluso en su más reciente apariencia de diseño inteligente, era de naturaleza religiosa y no podía enseñarse en las aulas de ciencias de las escuelas públicas. Kitzmiller v. Dover representó lo último en una larga línea de casos que protegían la enseñanza de la evolución y parecía poner fin a cualquier esfuerzo serio para introducir abiertamente el creacionismo.

Además, en los últimos 10 años hemos visto esfuerzos significativos para promover la enseñanza de la evolución. Organizaciones como la National Science Teaching Association, la National Association of Biology Teachers y la National Academy of Sciences han concebido informes y recursos para el aula, oportunidades de desarrollo profesional y más para avanzar en la inclusión de la evolución en las aulas del país.

Fuente:Sergio Parra
Xataka Ciencia