Libros que nos inspiran:

En Xataka ciencia consumimos todo lo que produce Steven Pinker, profesor del Departamento de Psicología en la Universidad de Harvard, debido a sus lúcidas investigaciones a propósito de la cognición, las relaciones sociales, la psicolingüística y hasta, como es el caso, qué significar escribir bien, con estilo, y por qué las ideas de que la lengua está degenerando o que cada vez escribimos peor son solo ideas agoreras sin fundmento.

Bienvenidos a El sentido del estilo. La guía de escritura del pensador del siglo XXI.

Mitos románticos

Cuando empredemos la tarea de escribir un texto hay mil cosas que pueden salir mal. El texto puede resultar ampuloso, pobre o académico en exceso. Para evitar estos tics, Pinker nos explica las claves del estilo clásico, el estilo que considera la prosa como una ventana al mundo, sin artificios, sí, pero tampoco sin mordiente.

Un texto también puede ser críptico, abstruso, insondable, que Pinker identifica con un mal muy extendido entre los expertos o los eruditos: el mal del conocimiento, del que ya hemos hablado recientemente.

En un texto, la sintaxis también puede ser defectuosa, enrevesada, ambigua, y para evitarlo Pinker propone que tengamos en cuenta la estructura arbórea de las oraciones, y que usemos la puntuación no solo desde un punto de vista estrictamente ortográfico, sino también prosódico.

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Finalmente, todas las frases de un texto pueden ser lúcidas y estar perfectamnete construidas, pero la organización de la información que se vierte con ellas puede resultar entrecortada, deslavazada, dispersa, incoherente.

Para evitar esto último, Pinker propone dos cosas: leer mucho a quienes transmiten bien sus ideas, y practicar mucho, lo que implica, también, leer en voz alta lo que hemos escrito, tratar que otras personas lo hagan y nos den su parecer y hasta dejar reposar el texto unos días o semanas para retomarlo sin ningún vicio.

Pinker también aprovecha para demostrarnos que los puristas de la ortografía y el uso correcto de las palabras, lo que esgrimen el diccionario cuando usas una palabra que no está incluida en él o que tiene otra acepción distinta a la que reflejas, son en definitiva personas que se fijan en el dedo cuando se señala la Luna. Las cosas son como son porque evolucionan y cambian, y eso no se traduce en que se escriba mejor o peor, sino diferente.

Todas las normas y todas las palabras que ahora se consideran correctas, fueron incorrectas anteriormente. Así que “lo correcto” es solo algo temporal, y por tanto cambiante. De hecho, debe ser cambiante para que resulte eficaz y se adapte a la realidad coyuntural. Porque los diccionarios no son tan herramientas prescriptivas como descriptivas.

Todo eso y mucho más es lo que Pinker nos desgrana en El sentido del estilo. Un libro delicioso, bien escrito (claro), lleno de ejemplos reales, chanzas muy divertidas y, sobre todo, toneladas de sensibilidad. El único punto negativo es que, sobre todo hacia el final, hay muchos ejemplos en inglés (el idioma original del libro) que carecen de sentido en español, si bien en la traducción se han cuidado de incluir adendas y ejemplos en español para que el lector no quede totalmente desconectado del texto.

Como siempre, otro libro imprescindibile del polifacético y siempre brillante Pinker.

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Fuente:Sergio Parra