Ingenieros estadounidenses desarrollaron este mecanismo que recoge el agua que se evapora de las torres de refrigeración de las centrales eléctricas y busca transformarla en una “fuente limpia y segura” de agua potable para las ciudades costeras.

Un equipo de ingenieros estadounidenses desarrolló un novedoso sistema capaz de proporcionar una fuente de agua potable de bajo costo.

Este mecanismo captura el agua que se evapora de las torres de refrigeración de las centrales eléctricas y busca convertirla en una “fuente limpia y segura” de agua potable para las ciudades costeras.

Para intentar recuperar la gran cantidad de agua, los especialistas idearon un sistema para atraer el vapor a una especie de malla que lo recoge. A partir de ahí, esas partículas se escurren hacia un tipo de cubículo, que acumula las gotas de agua.

Este líquido, según los investigadores, puede ser reutilizado en la propia planta de energía o enviarse al sistema de potabilización y suministro de agua de ciudades.

Hay que tener en cuenta que alrededor del 39% del agua dulce extraída de ríos y lagos de EE.UU. se destina a las necesidades de refrigeración de las centrales eléctricas que utilizan combustibles fósiles o energía nuclear, y gran parte de esa agua termina convirtiéndose en nubes de vapor.

El proyecto comenzó como parte de una tesis doctoral, cuyo objetivo era mejorar la eficiencia de los sistemas de recolección de niebla que se utilizan en muchas regiones costeras con escasez de agua potable.

Esos sistemas suelen ser “extremadamente ineficientes”, capturando solo alrededor del 1% al 3% de las gotas de agua que pasan a través de ellos.

Los expertos detectaron que el problema de estos mecanismos es su aerodinámica. Por ello, los expertos se preguntaron si había alguna manera de hacer que la malla atrapara más gotas, y encontraron una forma muy simple y efectiva de hacerlo.

“Es agua destilada, que es de mayor calidad, que ahora se desperdicia. Eso es lo que intentamos capturar”, explicaron.

 

Fuente: Diario Hoy.
Fuente Foto: LU 17.

 

Fuente:   María Inés Villola   Buenas Noticias