Los investigadores han desarrollado un procesador capaz de modificar su propia microarquitectura al momento con la finalidad de bloquear ataques de los piratas informáticos. Un enfoque que no corrige defectos de software, pero sí evita que los piratas informáticos los exploten.

Los expertos se preguntan si la clave para protegerse contra las fallas de software podríamos encontrarla en el hardware. Es lo que se cuestionan investigadores de la Universidad de Michigan, quienes han desarrollado un procesador que, según afirman, sería casi imposible de piratear.

La explotación de muchas fallas de software requiere un conocimiento profundo de la microarquitectura del procesador, con la finalidad de llevar a cabo la manipulación de distintos aspectos técnicos, incluyendo la inyección de código y los ataques de canal lateral.

Bautizado con el nombre de Morpheus, para contrarrestar estos ataques, a los científicos se les ocurrió la idea de crear un procesador que cambia aleatoriamente su microarquitectura, creando una especie de rompecabezas que no afectaría realmente el funcionamiento del software que se ejecuta en el ordenador.

Una microarquitectura capaz de cambiar varias veces por segundo

Aunque los investigadores consideran que un hacker con experiencia podría solventar este problema en cuestión de horas, también creen que este nuevo procesador no le daría oportunidad. Y es que dispone de una microarquitectura capaz de modificarse varias veces por segundo.

Se trata de un sistema que ha demostrado su valía, dado que 525 expertos en ciberseguridad pasaron tres meses intentando piratear este procesador sin éxito, como parte de un programa patrocinado por Darpa, la agencia de investigación del Departamento de Defensa de Estados Unidos.

Como manifiestan los expertos, la mayoría de las vulnerabilidades están relacionados con el software, dado que, su gran mayoría, son causadas principalmente por errores presentes en el código.

Sin embargo, como lo demuestran las distintas actualizaciones de seguridad que experimenta todo el software, es casi imposible escribir un programa sin el menor error.

Puesto que un procesador es la pieza de hardware del ordenador que ejecuta programas de software, puesto que es la base de todos los sistemas de software, contar con un procesador seguro se convierte en un elemento esencial a la hora de proteger de ataques cualquier software que se ejecute en él.

Un procesador dispone de una arquitectura, ARM para la mayoría de los teléfonos inteligentes y x86 para la mayoría de los ordenadores portátiles, que contiene el conjunto de instrucciones que el software necesita para poder ejecutarse en el procesador. A su vez, los procesadores disponen de una microarquitectura, que podríamos identificar como las “tripas” del mismo, ya que permiten la ejecución de ese conjunto de instrucciones, así como la cantidad de energía que consume y a qué velocidad se ejecuta.

En este caso, el procesador Morpheus se encarga de añadir un nivel adicional de seguridad, ya que evita que los piratas informáticos se valgan de algunas de estas lagunas para infiltrarse en el sistema, al cambiar su microarquitectura cada pocos cientos de milisegundos.

Esto significa que, para que un ataque sea efectivo, es imprescindible que se aplique no solo ingeniería inversa a la microarquitectura, sino que, además, el atacante lo realice muy rápido. Gracias a este enfoque, el hacker se enfrentaría a un ordenador que nunca antes había visto, por lo que las posibilidades de que el ataque tenga éxito se reducen considerablemente.

Fuente: RSSMix.com Mix ID 8156608