No es infrecuente que en terapia se recomiende la equinoterapia para algunos trastornos. Un profesional nos descubre el lado espiritual de este tipo de terapia

Estoy segura de que has conocido a personas que, por algún motivo su psicólogo o psiquiatra le ha recomendado una mascota para ayudarle en alguna situación difícil, un duelo, una depresión, estado de ansiedad… Y de repente te encuentras por la calle paseando a un perro a esa persona, con una delicadeza y sensibilidad por la que jamás habrías apostado.

En esa misma línea esta semana en el talent show de cocina que se emite en Televisión Española, Masterchef, tuvo lugar un momento muy emotivo. Ocurrió cuando una de las más conocidas concursantes de esta edición, Ofelia, reconocía como la terapia con los caballos le había ayudado a controlar su hiperactividad, estados de ansiedad… Mostrando el amor y agradecimiento profundo que le debe a estas bellas criaturas.

Quería saber, conocer algo más acerca de estas terapias, ¿saber de qué modo curan los caballos?

Y para eso le hemos preguntado a Enrique Zunzunegui, uno de esos hombres que saben leer la realidad en las miradas y los gestos de los caballos y qué se dedica precisamente a eso, a sanar a través de ellos.

Los caballos no te juzgan

En la primera frase que nos dice ya desvela gran parte del secreto: «los caballos no te juzgan, no te ponen un cliché. Cada día, cada momento partes de cero. No te catalogan sólo actúan en consecuencia con como tú te estás comportando con ellos».

En el momento que me habla de esto no puedo evitar acordarme del «comenzar y recomenzar» del que hablaba San Josemaría. Estrenas un lienzo en blanco cada vez que te acercas al caballo.

Y es lo que esta sociedad muchas veces niega a nuestros jóvenes y no tan jóvenes. Nos olvidamos que un error no puede calificar, definir, catalogar, representar el resto de nuestras vidas. Y estas sabias criaturas lo saben, y no ocupan su memoria con una lista de agravios.

Nos recuerdan la actitud que Dios tiene con nosotros: Cada vez que nos acercamos, partimos de cero, estrenamos esa hoja en blanco.

Conectar con la naturaleza

Enrique nos recuerdan que los caballos nos vuelven a poner en conexión con la naturaleza, nos hacen volver a nuestro origen, y esto se traduce en cosas como: volver a tener tiempo para escuchar a las personas; a que no es normal estar cansado y no ser capaz de dormir; a que el estrés no puede ser nuestro estado natural; y a saborear el hecho de de compartir tiempo y espacio (incluso en silencio) y no necesariamente los bienes materiales.

La aventura, nos dice, es otro elemento sanador, se convierte en esa increíble palanca que te hace salir de tu enroque habitual.

Una gran medicina que aporta el trato con los caballos es que son los grandes buscadores de la paz, buscan estar bien y son grandes difusores de ese bienestar. Los caballos consiguen darnos esos sorbitos de paz que nos sosiegan.

Por eso si tu no te comportas bien, si no estás en paz, ellos no quieren estar contigo. Esto nos brinda una oportunidad en forma de espejo, porque con ellos aprendemos que, para estar bien con los demás, tienes que estar bien, ordenado contigo mismo.

Paz interior

Si no, las personas, igual que los caballos, también se alejarán de ti. Nos enseñan a que te ordenes tú primero para poder llevar esa paz al prójimo.

«El caballo ayuda y motiva a reencontrarnos con la pasión de vivir … ¡La vida que nos merecemos!».

Enrique, bajo esta perspectiva, ilusión arranca un campamento para jóvenes este verano en Sevilla. Un campamento donde no se tiene que demostrar nada, no se va a competir, sólo a disfrutar y a aprender de los grandes maestros que son los caballos.

Le pregunto, ¿cuál es el papel de Dios en este proyecto? Me responde con profunda serenidad y firmeza diciéndome que este proyecto es «de, con, por y para Dios». Él hace y yo soy instrumento». Me aclara, que son conscientes de que hay muchos trastornos, depresiones… son batallas espirituales.

Así que «quién necesite un amigo lo tendrá, el que necesite un profesional: psicólogo, coaching… estará cubierto y el que necesite un sacerdote lo tendrá allí mismo. Siempre bajo ese ingrediente tan necesario e imprescindible , el que tanto agrada a Dios y a los caballos, la libertad».

Buenos ingredientes para sanar,¿ no te parece?

Más información: https://www.zunzuneguiacaballo.com/

Fuente: Mar Dorrio
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