No te puedes fiar de los científicos porque están llenos de sesgos: para eso existe la ciencia

Cuando la gente habla de ciencia, tanto para bien como para mal, suele aludir a científicos o expertos de todo pelaje. Si es para mal, habla de quienes se equivocan o engañan. Si es para bien, hablan de genios que han cambiado el mundo.

Sin embargo, la ciencia no son los científicos. De hecho, son conceptos, de algún modo, opuestos. La ciencia empezó a desarrollarse precisamente porque no se fíaba de los científicos, es decir, de las personas. La ciencia es como el checklist que el piloto debe superar antes de que un vuelo comercial despegue: porque la industria aeronáutica tampoco se fía del piloto.

Sesgos de la ciencia

En el proceso de la investigación y publicación de resultados científicos hay sesgos tanto humanos como consustanciales al mismo proceso, entre los cuales destacan:

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  • Sesgo en publicación científica: La publicación o no publicación de los resultados de la investigación, se hace en función de la naturaleza y dirección de los resultados obtenidos.
  • Sesgo del tiempo en publicar: La publicación rápida o retardada de los resultados de la investigación, en función de la naturaleza y dirección de los resultados.
  • Sesgo de citas: La citación o no citación de los resultados de la investigación, en función de la naturaleza y dirección de los resultados.
  • Sesgo del idioma: La publicación de los resultados de la investigación en un idioma determinado, dependiendo de la naturaleza y dirección de los resultados.
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Pero quizá el sesgo más importante, y por el cual existe un procedimiento estricto en todas las áreas de la ciencia, sea el propio sesgo del experimentador cuando está desarrolando un estudio. Así, el ensayo a ciegas o enmascarado es una herramienta básica para prevenir el sesgo consciente o inconsciente dentro de una investigación. El doble ciego describe una manera especialmente rigurosa de conducir un experimento, exclusivamente con sujetos humanos, en un intento por eliminar el sesgo subjetivo tanto de parte de los sujetos de experimentación como de los investigadores.

Para asimilar hasta qué punto un simple experimento entre ratas listas y ratas tontas y sus habilidades para resolver un laberinto pueden ser sesgadas por los experimentadores, podéis ver lo que pasó en el siguiente vídeo:


La noticia No te puedes fiar de los científicos porque están llenos de sesgos: para eso existe la ciencia fue publicada originalmente en Xataka Ciencia por Sergio Parra .

Fuente: Sergio Parra
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