Por primera vez se graba la frecuencia cardíaca de una ballena azul: un trabajo al límite dos latidos por minuto

Un grupo de científicos de la Universidad de Stanford han hecho uso de un dispositivo (una carcasa de plástico naranja neón conteniendo una colección de sensores electrónicos) adosado mediante cuatro ventosas cerca de la aleta izquierda de la ballena con el propósito de medir la frecuencia de este animal, considerado el más grande de la Tierra (y de toda la historia de nuestro planeta).

Es la primera grabación de la frecuencia cardiaca de una ballena azul. El análisis de los datos sugiere que el corazón de una ballena azul ya está trabajando al límite. Es decir, que esto puede ayudar a explicar por qué ningún animal ha sido más grande que una ballena azul: porque las necesidades de energía de un cuerpo más grande superarían lo que el corazón puede sostener.

Dos latidos

Cuando la ballena se zambulló, su frecuencia cardiaca disminuyó, alcanzando un mínimo promedio de aproximadamente cuatro a ocho latidos por minuto, con un mínimo de dos latidos por minuto.

El animal más grande de todos los tiempos equivale a la masa de 3.333 personas
En Xataka Ciencia

El animal más grande de todos los tiempos equivale a la masa de 3.333 personas

En el fondo de una inmersión de búsqueda de alimento, donde la ballena se lanzó y consumió presas, la frecuencia cardiaca aumentó aproximadamente 2,5 veces el mínimo. La frecuencia cardiaca más alta, de 25 a 37 latidos por minuto, se produjo en la superficie, donde la ballena respiraba y restauraba sus niveles de oxígeno.

Estos son baremos que no se sospechaban que fueran tan extremos, tanto por lo bajo como por lo alto. Según explica Jeremy Goldbogen, profesor asistente de Biología en la Facultad de Ciencias Humanas de Stanford y autor principal del estudio:

La memoria de las ballenas azules es lo que permite que encuentren comida
En Xataka Ciencia

La memoria de las ballenas azules es lo que permite que encuentren comida

Los animales que operan en extremos fisiológicos pueden ayudarnos a comprender los límites biológicos del tamaño. También pueden ser particularmente susceptibles a los cambios en su entorno que podrían afectar su suministro de alimentos. Por lo tanto, estos estudios pueden tener implicaciones importantes para la conservación y el manejo de especies en peligro de extinción como las ballenas azules.

La ballena azul también tiene el corazón más grande del mundo: 680 kg, más de 2.226 veces el corazón de un ser humano. Su tamaño es el equivalente a un Volkswagen Escarabajo. Procesa 7.500 litros de sangre (230 litros por latido). Un niño de 5 años podría atravesar la aorta nadando.

Fuente: Sergio Parra
Xataka Ciencia