– Llegar temprano. Pocas cosas pueden ser peores que llegar tarde a una entrevista, por lo que siempre debes llegar temprano y no con demasiada anticipación. Lo ideal es no llegar más de 10 minutos antes.

– Mantener la calma antes y durante una entrevista te permite escuchar mejor y mantenerte enfocado en cómo responder adecuadamente a las preguntas. Estarás mejor preparado para pensar cómo presentar mejor tus logros, en línea con lo que es importante para el entrevistador, y estar tranquilo demuestra también capacidad para hacer frente a situaciones de estrés. Si estás muy nervioso, un buen ejercicio es concentrarte en tu respiración, contando de uno en uno hasta llegar a diez y volviendo a empezar.

– Revisar tus notas antes de la entrevista. Tener información clave, como los nombres de tus entrevistadores y asuntos relacionados a la posición.

– Llevar una copia de tu CV. Puede que el entrevistador no haya leído tu CV o tenga una versión desactualizada.

– No ensayar respuestas.  Es recomendable saber qué decir sin que parezca un guión. La entrevista es una conversación. Hacer énfasis en algunas cosas ayudará a que te recuerden y a generar simpatía.

– Cuida tu aspecto y tu vocabulario. No muy formal y siempre respetuoso. Pantalón negro y camisa blanca nunca falla. Sé amable con los recepcionistas y guardias de seguridad.

– Concéntrate en tu postura. Siéntate en una posición que transmita energía mientras esperas.
– Ten en cuenta lo que pasa a tu alrededor. Observa lo que el ambiente de la oficina dice, lo que hay en las paredes y qué recuerdos se encuentran en la zona de recepción.  Estos indican qué es importante para la compañía.

– Pensar en cosas agradables que te hacen sentir bien te ayudará a ponerte en el estado de ánimo correcto para entrar a la entrevista.

– Atención con lo que publicas. Muchas consultoras miran el perfil del consultante en las redes sociales.

Buena Noticia Enviada por Viviana Martinez