
Encontrar «destellos» en un día gris es todo un arte y este 20 de marzo, día internacional de la felicidad, es un buen momento para descubrir «glimmers diarios»
En el Día Internacional de la Felicidad, es fácil sentirse abrumado por la presión de «ser feliz». Las redes sociales se llenan de sonrisas perfectas, viajes exóticos y logros extraordinarios. Pero, ¿qué pasa cuando nuestro día a día está lleno de rutinas, tráfico, pagos y cansancio? Lo que nos hace cuestionarnos: ¿está la felicidad vetada para la vida ordinaria? Quizás debas prestar atención a los destellos cotidianos.
La ciencia del bienestar y la espiritualidad más profunda coinciden en una respuesta esperanzadora: no. La verdadera felicidad no es una cumbre que se alcanza tras un esfuerzo titánico, sino una red tejida con hilos invisibles pero resistentes. Hilos que llamamos micro-alegrías.
Las micro-alegrías en el día a día
Las micro-alegrías son pequeños momentos, a menudo sensoriales, que nos anclan en el presente y nos recuerdan la belleza de la existencia. No requieren dinero, planificación ni un gran esfuerzo. Solo requieren atención.
Es ese olor a café recién hecho que inunda la cocina por la mañana, la sensación del aire durante una caminata por el parque o de camino al trabajo o la risa contagiosa de un niño en el supermercado. Son instantes que, aunque duran segundos, tienen el poder de recalibrar nuestro estado de ánimo y reducir el estrés acumulado.
Los «glimmers» vs «triggers»
A esos pequeños momentos del día que nos llenan de gratitud y alegría se les conoce como «glimmers» (destellos), los cuales representan esos momentos de luz durante el día a día y nos recuerdan que podemos ser felices en lo cotidiano como lo expresa santa Teresita en su camino espiritual. Haciendo de lo ordinario algo extraordinario.
Estos glimmers son lo opuesto a los triggers (detonantes de trauma o estrés). Mientras que un trigger activa nuestro sistema nervioso y nos pone en modo de «lucha o huida», un glimmer es una chispa que señala seguridad y conexión.
Santificando lo cotidiano con santa Teresita
Como bien lo mencionamos santa Teresita del Niño Jesús, nos recuerda que, con su «Caminito», nos enseñó que no necesitamos hacer grandes obras para agradar a Dios y encontrar la paz; basta con hacer las cosas más pequeñas con un amor extraordinario.
Ver una micro- alegría es una forma de gratitud. Es reconocer la huella de Cristo mismo en nuestras vidas por más cotidianas que parezcan, pues en los detalles “más simples” ahí está Él, recordándonos la alegría de ser hijos de Dios y de su creación.
Es un acto de fe ver luz en medio de la rutina, ya que justamente esos pequeños momentos son los que pasan desapercibidos. Al detenernos a apreciar un «destello» como el primer sorbo de café, estamos diciendo: «Gracias, Señor, por este momento».
Cómo percibir los destellos de luz en la rutina
Primero, comenzaremos explicando que el cerebro humano por naturaleza tiene un sesgo negativo natural; está programado para detectar peligros y problemas. Por eso, para ver las micro-alegrías, necesitamos entrenar nuestra atención. Aquí tienes algunos pasos prácticos:
1Utiliza tus sentidos
Todos los días hacemos uso de nuestros sentidos, casi sin darnos cuenta, por ello te invitamos a que o hagas consiente tus sentidos, dándote un momento para:
Oler: La lluvia, el pan, el perfume de alguien querido.
Sentir: La textura de una sábana limpia, el agua tibia en la ducha.
Escuchar: El canto de un pájaro entre el ruido del tráfico, tu canción favorita.
Gusto: Saborear el desayuno o bien tu plato favorito.
2Practica la gratitud
No solo al iniciar o finalizar el día, sino que a medida que va transcurriendo el día, puedes dar gracias por el trabajo, por la convivencia en familia, por la salud, o bien como san Francisco de Asís, quien se deleitaba en la creación de Dios. Dando gracias por el sol, la luna, los animales y la naturaleza.
3Momentos de felicidad
Date unos minutos al día para pausar la rutina y dedicarlos para desconectarte de las redes sociales, del estrés y de los pendientes que restan en el día, únicamente con el propósito de estar en la presencia de Dios y agradecer.
Como ves, encontrar glimmers diarios no es tan difícil como parece, basta con prestar atención y recordar las sabias palabras del papa Francisco en Gaudete et Exsultate «La felicidad no es una estación a la que se llega, sino una manera de viajar».
Fuente: Karen Hutch
Aleteia.org | Español – valores con alma para vivir feliz

